Las inundaciones volvieron a azotar a La Plata 10 años después del angustiante temporal que dejó por lo menos 89 muertos. Ramón, un vecino de la zona contó en primera persona cómo vivió las fuertes tormentas de este jueves por la tarde.
Las inundaciones volvieron a azotar a La Plata 10 años después del angustiante temporal que dejó por lo menos 89 muertos. Ramón, un vecino de la zona contó en primera persona cómo vivió las fuertes tormentas de este jueves por la tarde.
“Perdí todo, saqué a los chicos pero no me dio tiempo a nada porque el agua subió muy rápido. Nos despertamos y el agua estaba por la calle, ahora me cuesta entrar a la casa porque me movió la puerta”, narró el hombre en exclusiva a C5N.
La casa se vio visiblemente afectada: a pesar de que el nivel del agua se redujo, todavía quedan resabios de la batalla, como bolsas y barricadas en los pies de las puertas para evitar su avance como así también ladrillos debajo de los muebles y electrodomésticos para resguardarlos.
“Esto es un desastre, cada vez que llueve estamos con el corazón en la boca”, criticó Ramón, a la vez que rememoró lo ocurrido en 2013: “Vi chiquitos morir ahogados, el nene de enfrente casi se muere ahogado”.
Asimismo contó que él fue rescatado por el cuerpo de Bomberos, a la vez que lamentó: “Lo poco que hagas te lo arruina el agua. Vinimos a dormir porque nos querían robar. Estuvimos sin luz, volvió recién hace poco".
Ciento de vecinos de La Plata tuvieron que abandonar sus hogares por las intensas lluvias y las inundaciones en los barrios platenses. El temporal azota a la zona del Área Metropolitana de Buenos Aires y cientos de familias piden ayuda frente a la pérdida de sus hogares.
"Hay impotencia. Es la segunda vez que lo pasamos, la otra fue en 2013 y fue lo mismo. Pasaron diez años y nos recuperamos, no sé cómo. ¿Ahora qué hacemos de vuelta? No recibimos ayuda de nadie en ese momento y nos levantamos los dos solos", relató Lucas a un móvil de C5N, uno de los damnificados que tuvo que refugiarse en un centro de evacuados.
En este sentido, manifestó: "Perdés las fuerzas. Es otro mazazo. No hicieron nada. Nunca recibimos nada. ¿Cómo nos levantamos? No recibimos un plan de nadie. ¿Cómo hacemos para comprarnos una cocina, una cama y una heladera? Es imposible progresar, salir adelante".
Una mujer que se encontraba en el lugar relató que no pudieron sacar sus pertenencias ni su auto y que se despertaron con el agua en su casa y hasta la cintura: “Hace una hora, más o menos. Nos quedamos hasta último momento pero cuando veíamos que seguía subiendo el agua, nos tuvimos que ir".
"Nos levantamos con unos gritos del vecino porque el auto de él está adelante y fue donde se desbordó primero el agua. No pudimos sacar el auto de él y empezamos a levantar nuestras cosas. El agua del arroyo empezó a salir a la calle, y nuestra casa está primero que la calle. No había manera de contenerlo, es como un embudo. El agua nos llegaba hasta la cintura”, describió.
En este misto tono, otra vecina aseguró sobre la catástrofe que se vive en la capital bonaerense desde esta madrugada: “En la otra se desbordó, estoy a cinco metros del arroyo. Me sacaron los bomberos. El agua me llegaba a la cintura, también. Se ahogó un perro. Estamos todos en la misma situación y tenemos miedo porque van a robar".
"No pude cerrar mi casa por el agua. Tendría que venir el ejército y la Gendarmería. También tienen que cortar la luz porque es un peligro", sentenció.
Una mujer con sus 9 hijos tuvo que dejar su casa por las inundaciones y expresó: "Pude salir con los chicos y con los puesto. Allá quedó mi marido, yo traté de salir con mis hijos. Los traje todo mojados, con mi nietita de 11 meses, mi nena de 7 y el otro de 9, 4, mi hija de 14 y después las otras tres mayores".
"Fue todo rápido y cuando llegamos le ofrecieron facturas, leche y te a los chicos", comentó la mujer que llegó con la ayuda del equipo de Defensa Civil de la municipalidad. "No se quien es la chica que con su auto chiquito nos buscó e hizo lo posible por traernos a todos", indicó.
En el relato, la vecina remarcó que llamaron toda la mañana y que recién al mediodía lograron refugiarse y poder comer: "Tenemos el temor de que nos roben lo que dejamos aunque lo importante era salir y sacar los chicos. Yo también tengo problema de riesgo".