Romina Gaetani habló en Todo Pasa, por Urbana Play, sobre la causa por violencia de género que mantiene contra su expareja, Luis Cavanagh, y se mostró preocupada por el avance del proceso judicial. Además, se refirió a los recientes casos de femicidios que conmocionan al país.
La actriz abordó el delicado proceso que atraviesa y relacionó su experiencia personal con los recientes casos de violencia de género, entre ellos el femicidio de Agostina Vega.
Visiblemente angustiada, reconoció que la entrevista sería difícil debido a los episodios que vivió. "Estoy muy movilizada, por eso antes de entrar al estudio dije que me iba a costar esta nota. Todo va de la mano con el femicidio de Agostina, el de Dulce María en Misiones y el embarazo de una chica de 12 años producto de un abuso en Santiago del Estero", expresó.
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Luego agregó una sensación personal que dejó en silencio al estudio: "En estos días no me daban los dedos para compartir a todas las mujeres que fueron desapareciendo en tres días".
En este sentido, Gaetani también habló sobre las distintas etapas que atraviesan las mujeres que sufren violencia de género y remarcó que las agresiones físicas suelen estar precedidas por otros tipos de maltrato. "Para llegar a la violencia física, una mujer pasó antes por una violencia psicológica y emocional", sostuvo.
Romina Gaetani y la causa en contra de su ex por violencia de género
Lejos de mostrarse confiada en cómo lleva su causa la Justicia, la actriz afirmó: "Esa causa se va a archivar. No me quedan dudas". Después, profundizó sobre el momento en que sintió que la violencia había cruzado un límite imposible de soportar e hizo hincapié en la importancia de buscar ayuda.
"Hice la denuncia porque nunca sentí una humillación tan grande como en ese segundo, cuando me vi tirada en el piso, sin poder moverme y con mi cuerpo en manos de otra persona con mucha más fuerza que yo", relató conmocionada.
A modo de cierre, contó sobre la dificultad que tuvo para identificar los episodios violentos que sufrió. "Es algo muy loco, porque antes no sentía la necesidad de ponerle un límite al otro ni a mí misma. Si bien detectaba ciertas cosas, porque soy una persona que lee, que habla con otras mujeres, que hace terapia e identifica un maltrato o un destrato, no pude poner los límites antes. Es una especie de círculo en el que uno entra por amor, porque perdona y porque cree", reflexionó.