El cinematográfico intercambio de bebés en un hospital: una vive en Miami y otra en el Conurbano

Ambas nacieron en marzo de 1986, pero crecieron una en la familia biológica de la otra. Un hecho fortuito llevó a descubrir la verdad de una historia que causa conmoción.

Una historia que ni el más retorcido guionista cinematográfico podría siquiera imaginar conmociona al país esta semana, mezcla del documental de Netflix Tres idénticos desconocidos con El príncipe y el mendigo, la novela de Mark Twain. Dos mujeres descubrieron que habían sido intercambiadas al nacer en un hospital porteño en 1986 y llevaban 40 años viviendo la vida de la otra, una en Miami y otra en Morón.

Paula y Gabriela llegaron al mundo en marzo de 1986 en ese hospital porteño, con 13 minutos de diferencia. Ellas siempre festejaron su cumpleaños el 22, pero en realidad habían nacido el 23. No era, ni de lejos, la única irregularidad.

Intercambio de bebés en el Hospital Italiano: en busca de la verdad

La búsqueda de la verdad comenzó en 2024, cuando Paula, abogada, madre de dos hijos y residente en Miami, había realizado un test de ancestralidad, de esos que se publicitan en internet, junto con sus padres. Sin embargo, los resultados arrojaron algunas inconsistencias que los llevó a realizar una prueba de ADN. Lo que siguió dejó a todos boquiabiertos: Paula no era hija biológica de las personas a las que llamó papá y mamá toda su vida.

Ella y sus padres, profesionales de buena posición, se habían ido a vivir a Miami hace más de 30 años. Mientras tanto, a más de 7 mil kilómetros de distancia, en el oeste del Conurbano, sus progenitores biológicos habían criado a una hija ajena: Gabriela, quien vivió los vaivenes del país en una familia de clase media.

Tras la primera revelación, la familia biológica de Gabriela se contactó desde Miami con el abogado Ignacio Peña Leguizamón para seguir tirando del hilo. El letrado inició el trámite judicial y solicitó los primeros documentos al Hospital Italiano para constatar los nacimientos que tuvieron lugar el 21, 22 y 23 de marzo de 1986. El objetivo era saber la verdad y conocer dónde se encontraba su hija biológica y dónde estaban los padres de esa hija que habían criado.

Peña Leguizamón contó en diálogo con América TV que solicitó una medida precautoria en la Justicia Civil de Familia en la Ciudad, solo con la partida de nacimiento de la hija de Miami. El juez lo autorizó a abrir los archivos del Italiano, y desde la institución le brindaron las actas correspondientes al 21, 22 y 23. Allí se encontró con que el 22, fecha en la que supuestamente habían nacido, no se registraban nacimientos, pero sí hubo tres el 21 y ocho el 23.

"La primera vez que me presento en el hospital es a partir de las planillas fotocopiadas y les pido ver los originales. Detecto los apellidos de mis clientes, hora y peso, la misma partera. Ahí arranca la investigación para buscar la verdad", describió el abogado. Luego, siguió la búsqueda en bases de información pública y solicitó datos al Registro Civil de CABA, accedió a todas las partidas de las fechas cercanas al nacimiento de ambas mujeres y allí encontró la de Gabriela.

El abogado analizó los nacimientos del 23 de marzo. Allí encontró que la beba número siete, hoy Paula, había nacido a determinado horario y que 13 minutos después nació la número ocho, y que se trataba de Gabriela. Se realizó el entrecruzamiento de datos y el abogado dio con un domicilio en el oeste del Conurbano.

Peña Leguizamón viajó hasta la casa de la familia biológica de Paula y allí se encontró con la madre de Gabriela, a quien comunicó lo que estaba pasando. La mujer se mostró enojada por lo que había pasado, pero al ver la foto de su hija biológica se "reconoció" en la cara de ella, ya que "son muy parecidas".

"Se hicieron un ADN al mismo tiempo con muestras que se trajeron de Estados Unidos. La beba que fue a Miami era la beba del oeste", relató el letrado. Ahora, hay una causa por supresión de identidad contra el Hospital Italiano.

Al tiempo, ambas madres se comunicaron. Primero lo hicieron por teléfono durante dos horas y luego hubo un encuentro presencial. La familia de Estados Unidos viajó para conocer a la de Argentina. "Estuvieron seis horas juntos", e incluso se resolvió la herencia y ambas hijas fueron incorporadas a su familias biológicas.