Dos turistas argentinas denunciaron haber sido víctimas de un fraude electrónico en una playa de Río de Janeiro. El incidente se produjo cuando las mujeres intentaron adquirir dos copas de açaí y, para concretar el pago de 70 reales, entregaron sus teléfonos móviles al vendedor ambulante con el fin de que este ingresara el monto en la aplicación bancaria.
Según informó CNN Brasil, el comerciante intentó inicialmente procesar una transferencia por 7.000 reales, cifra que fue rechazada por la entidad financiera. Acto seguido, el hombre modificó la suma e ingresó 700 reales —diez veces el precio original—, logrando que la operación fuera aprobada por un valor equivalente a unos $187.000, de acuerdo a la tasa de cambio vigente.
Al advertir la irregularidad en el comprobante, las víctimas solicitaron auxilio a la Guardia Municipal que patrullaba la zona costera de Arpoador, entre Ipanema y Copacabana. El sospechoso intentó darse a la fuga al notar la presencia de los agentes, pero fue alcanzado y reducido mediante el uso de una pistola eléctrica, según confirmaron fuentes oficiales del operativo de seguridad.
El detenido fue trasladado a la Comisaría Especial de Apoyo al Turista (Deat) bajo la imputación de estafa y fraude electrónico. El caso se encuadró en el artículo 171 del Código Penal brasileño, que prevé penas de hasta ocho años de prisión para quienes obtengan beneficios económicos ilícitos mediante el engaño en perjuicio de terceros.
Esta modalidad delictiva es conocida localmente como el “golpe da maquininha”. El fraude consiste en distraer a la víctima al momento de abonar con tarjetas o sistemas QR para alterar el importe en la terminal POS o el dispositivo receptor, logrando que un consumo mínimo derive en transferencias de sumas significativamente superiores a las pactadas.
Ante la proliferación de estos casos, las autoridades de Río de Janeiro reiteraron la importancia de verificar siempre el importe en pantalla antes de confirmar cualquier transacción. Asimismo, se recomienda a los visitantes no entregar nunca sus dispositivos móviles o tarjetas de crédito a terceros y realizar personalmente la operación de pago para evitar manipulaciones fraudulentas.