De qué se trata la tradición del Yagé, el ritual colombiano de origen indígena

Aunque algunos son escépticos, otros le atribuyen a la planta propiedades curativas y espirituales. Conozca más sobre esta ceremonia ancestral.

Tabú para muchos, una experiencia espiritual o despertar de consciencia para otros, medicina milenaria o simplemente una sustancia psicoactiva... tomar yagé es una práctica colombiana que genera curiosidad entre las personas. Aunque para el mestizo y el blanco aún es algo raro o desconocido, para los nativos de comunidades indígenas representa un ritual heredado y sagrado.

“La primera vez que tomé yagé tenía muchos nervios, incluso casi me arrepiento de hacerlo, pero fui con mi pareja y él me ayudó en todo el proceso. El sabor del yagé es al principio dulce y luego amargo. Al inicio me sentí bien, pero antes de tomar me advirtieron que iba a vomitar y que tenía que tratar de contener la medicina en el cuerpo lo más que pudiera. Estaba en una casa grande dentro de una hacienda, en Samacá, entonces me senté en un sofá y me quedé viendo una vela. Allí perdí la noción del tiempo y empezaron el mareo y las visiones. Al cerrar los ojos veía varias figuras geométricas y, de repente, vi cómo se abrieron las puertas de un palacio gigante con muchas escaleras de todos los colores”, así explica Érika, una joven publicista de 27 años, el día que tuvo su primer encuentro con esta bebida ancestral preparada con la planta amazónica ayahuasca.

yage

Qué es el Yagé, la planta que forma parte de una tradición colombiana

El yagé es un brebaje o té producido a base de un bejuco de la especie Banisteriopsis caapi, denominada comúnmente como ayahuasca, caapi, cabello de Dios, entre muchos otros nombres de carácter local o étnico. Además de esta planta, la bebida contiene un arbusto denominado chacruna o chaqruy ( Psychotria viridis), que al mezclarse dan como resultado el yagé, cuyo componente esencial es la dimetiltriptamina o DMT, responsable de producir un efecto psicoactivo.

Cómo es la tradición del Yagé colombiano

Pero, ¿por qué las personas deciden tomar yagé?, ¿qué buscan a través de esta sustancia? La respuesta la tiene uno de los representantes de las grupos indígenas del departamento del Putumayo, cuya etnia fue guardiana de esta herencia. Su nombre es Nelson Díaz Queta, hijo de Ofelia Queta Alvarado y el mayor Diomedes Díaz, un importante taita de la etnia Cofán (aborígenes, indígenas, gente a’i del Putumayo).

“El yagé es una planta sagrada o, como nosotros le decimos, una planta maestra que nos da la madre naturaleza y que tiene todo ese conocimiento que viene desde nuestro Padre Creador. Nosotros venimos del Putumayo a compartir ese espíritu de la naturaleza con la gente que lo necesite. Muchos vienen acá a tomarse esa copita de remedio para pedir por la salud, por lo que uno necesite o desee sanar. La planta también trae mucha visión para poder conocerse y sanarse a uno mismo. Hace una limpieza corporal, emocional y espiritual. Limpia, saca y sana todos esos problemas”, señaló el taita Nelson Díaz.

Cuál es el significado espiritual de la tradición del Yagé

Cada vez son más las personas que buscan atravesar la experiencia de esta práctica que por siglos fue llevada a cabo por las tribus indígenas de la Amazonia y la Orinoquia colombiana con objetivos chamánicos, al igual que en otros países del territorio como Venezuela, Perú, Bolivia, Ecuador y Brasil.

Aunque hay gente que acude a la ceremonia de yagé por cautivacion, para algunos, este ritual simboliza una forma de trascender y elevar la consciencia, incluso es un contexto para hallar paz interna. Así lo describe Jeferson Barreto, diseñador gráfico de profesión, quien consume yagé desde hace 16 años.

“Para mí el yagé es la fuente completa del conocimiento, en ella podemos divisar la vida, no solamente en el plano físico, sino en los diferentes planos de consciencia, porque cuando tomamos la medicina es posible utilizar los cuatro planos vitales del ser: mente, emociones, sentimientos y espíritu; entonces, cuando tomamos la medicina conectamos con todo. Hay preguntas que casi todos nos hacemos, como: ¿quién soy realmente?, ¿para dónde voy? y ¿cuál es mi propósito en la vida? En ese aprendizaje uno va encontrando a través del yagé las respuestas y empieza a conectar con todo”, explicó.

Finalmente, Díaz garantizó que “el yagé no es una planta que lo va a dejar loco a uno. Dios premió a los pueblos indígenas con ese conocimiento sagrado de las plantas y nuestros abuelos nos enseñaron a compartirlo con nuestras familias y amigos para hacerle un bien a esta humanidad”.

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