Con el tono sereno y la humildad que lo caracteriza, el médico pediatra Ramón Exeni repasó en C5N su camino en la escuela, universidad y salud pública que lo llevó a ser el mejor nefrólogo infantil del mundo, una especialidad que él mismo fundó en el país. "El que quiere llegar a lo más, puede. Lo más importante, creo yo, es la educación", aseguró en La Educación Transforma, el ciclo conducido por Teresa Cabado y Rubén Hallú.
"Empecé en La Quiaca y mi escuela era un galpón donde nos mezclábamos con chicos extranjeros. Era una cosa muy rara. Yo cantaba el himno de Bolivia", contó Exeni sobre sus inicios en la educación pública en la provincia de Jujuy, antes de mudarse al barrio porteño de Caballito. Luego, se graduó de médico en la Universidad de Buenos Aires en 1963 y comenzó a trabajar en el Hospital de Niños de San Justo, en el partido bonaerense de La Matanza, donde aún se dedica a su pasión como pediatra nefrólogo y se rehúsa a jubilarse.
En 1982, Exeni creó la unidad de nefrología infantil en el Hospital de Niños de San Justo y se convirtió en el primero del país en fundar esta especialidad en el sistema de salud. Tal fue su aporte que, en 2019, fue reconocido por la Asociación Internacional de Nefrología Pediátrica como la persona que más había aportado esta rama de la pediatría. "Cuando veíamos a los rivales era algo preocupante, porque había gente de Houston, Harvard y Estocolmo. Pero terminé ganando el premio", recordó.
Entre otros reconocimientos a su carrera y aporte a la medicina, el Hospital de Niños de San Justo hoy lleva su nombre. "Fue una elección de la gente del hospital, entre médicos y enfermeras. Fue unánime. Tengo 67 años de antigüedad y no me quiero jubilar. Renuncié a la jefatura hace 23 años y soy médico de planta desde ese entonces", contó Exeni. "Todos los que trabajan allí fueron residentes míos", agregó.
Por último, el mejor nefrólogo infantil del mundo alarmó sobre la pérdida de la calidad en la medicina en el país. "Las pocas inscripciones a las residencias son el problema. En unos años, el famoso alto nivel de la medicina argentina se va a terminar porque si no hay residentes va a ser imposible. Es un tema angustiante que viene pasando hace seis o siete años", explicó.
"Me parece que es un problema económico. Hay una disparidad muy grande entre lo que ganan en las clínicas privadas que lo que ganan en las residencias", cerró Exeni.