La subvariante BA.2 de Ómicron de Covid-19 fue descubierta en diciembre del año pasado y ya está presente en 40 países. Crece la alarma, ya que se trata de una cepa que sería más contagiosa, no se detectaría en los PCR y resistiría a las vacunas.
La subvariante BA.2 de Ómicron de Covid-19 fue descubierta en diciembre del año pasado y ya está presente en 40 países. Crece la alarma, ya que se trata de una cepa que sería más contagiosa, no se detectaría en los PCR y resistiría a las vacunas.
Hay diferentes versiones sobre dónde identificaron a esta subvariante de coronavirus por primera vez. Algunos dicen que fue en China y, otros, en India. Lo concreto es que ya está circulando en Sudáfrica, Australia, Reino Unido, Dinamarca, Canadá, Israel, Noruega, Suecia y Singapur.
Especialistas consideran que podría ser más contagiosa que la cepa original (BA.1) y que en algunos casos no sería detectable en los PCR o test de antígenos. Esto ocurre, porque su conformación no contaría la proteína S –Spike, la cual sirve para confirmar si un caso es positivo o no.
Por otro lado, la Ómicron sigilosa podría afectar a la inmunidad de las personas. Hay científicos que sostienen que cabe la posibilidad de que sea resistente a las vacunas de Covid-19.