La comunidad educativa del Colegio Modelo Lomas se encuentra bajo conmoción tras conocerse que alumnos del instituto crearon fotos sexuales de chicas de entre 12 a 17 años con IA para comercializarlas. Hay dos imputados.
Aseguran que en la escuela ya estaban en conocimiento de la situación desde el 14 de septiembre, pero que no se tomaron medidas hasta que el caso se mediatizó.
La comunidad educativa del Colegio Modelo Lomas se encuentra bajo conmoción tras conocerse que alumnos del instituto crearon fotos sexuales de chicas de entre 12 a 17 años con IA para comercializarlas. Hay dos imputados.
La causa ya se encuentra judicializada en la Fiscalía N.º 6 de Responsabilidad Penal Juvenil de Lomas de Zamora, tras constatarse la creación, alteración digital y comercialización de imágenes explícitas no consentidas de al menos 40 alumnas.
Según relató Alejandro Moreyra desde la puerta del colegio para C5N, los victimarios, que son menores de edad, "tomaron fotografías sencillas, de rostro o cuerpo entero, que las alumnas tenían publicadas de forma pública o privada en redes sociales como Instagram, y las procesaron con estos algoritmos para superponer sus rostros en cuerpos desnudos generados sintéticamente”.
Si bien hay dos imputados, las autoridades se encuentran en pleno proceso de investigación para determinar las responsabilidades de los chicos y el alcance de su accionar, ya que este se multiplica por la forma en que se distribuyó.
De acuerdo con las primeras averiguaciones, se armó una logística montada para armar 'catálogos' virtuales que organizaban el contenido. Estas imágenes distorsionadas no solo circularon en grupos cerrados de mensajería instantánea y entre alumnos de otras escuelas de la zona, sino que además fueron cargadas y comercializadas en plataformas para adultos y páginas pornográficas.
El uso indebido de la tecnología configura una clara violación a la intimidad, con un agravante directo en la comercialización de material que involucra las imágenes de menores de edad.
La psicóloga Eleonor Faur analizó en C5N la gravedad subjetiva y las secuelas traumáticas que sufren las jóvenes afectadas ante este tipo de violencia digital: “Estamos frente a una forma devastadora de violencia simbólica, digital y de género. Para una adolescente, la vivencia emocional no distingue si la imagen es un montaje informático o una foto real: el impacto traumático, la vergüenza, el sentimiento de profanación y la vulneración a su intimidad son exactamente iguales".
Refiriéndose de forma textual a los efectos psicológicos y al rol institucional, la profesional destacó que "cuando una joven ve su imagen distorsionada y difundida de esta manera, siente una pérdida absoluta de control sobre su propio cuerpo y su identidad. Lo impactante es el nivel de angustia, el desamparo y la humillación que experimentan ante la mirada de sus pares.”
“La respuesta de las instituciones no puede ser nunca el silencio ni minimizar la situación pidiendo a las víctimas que se queden calladas. El señalamiento social o la falta de contención rápida por parte de la escuela revictimiza a las chicas. Cuando el entorno falla en protegerlas, se profundiza el daño emocional, generando aislamiento, ataques de pánico y un sentimiento de desprotección total", opinó Faur.
Por último, concluyó: “Es urgente abordar estos hechos no como una 'broma escolar', sino como un acto grave de violencia que requiere acompañamiento psicológico inmediato, reparación afectiva y una educación digital con perspectiva de empatía y límites claros.”