El Tribunal Oral en lo Criminal N°8 de Lomas de Zamora estableció para el 30 y 31 de marzo y el 1 de abril de 2026 el inicio del Juicio por Jurados contra el hombre acusado de abusar sexualmente de su hija desde los 4 años. El caso, conocido como “Osita”, se transformó en un símbolo de la lucha contra la impunidad y la revictimización en la justicia del sur del conurbano bonaerense.
Después de ocho años de espera y de la polémica suspensión del juicio en octubre pasado bajo el argumento de “ordenar mejor el proceso”, la familia consiguió finalmente que se fijara una fecha concreta para el juicio. El avance se dio tras una audiencia preliminar en la que la defensa presentó audios que evidencian el trato violento del acusado hacia la niña, que hoy tiene 13 años. El caso se identifica públicamente como “Osita” para resguardar la identidad de la menor.
La madre de la víctima junto a su abogada Samantha Pedrozo, han debido enfrentar trabas de todo tipo, incluyendo negativas a realizar pericias y dilaciones en la realización de la Cámara Gesell, la cual finalmente lanzó resultados determinantes para la acusación. A pesar de esto, el acusado solicitó ser juzgado por un jurado popular, instancia que definirá su responsabilidad el próximo mes.
“Es fundamental que el proceso avance priorizando el interés superior de la niña y que no se desvíe la atención del abuso comprobado”, remarcaron desde el colectivo @todxsporosita. El grupo convocó a la comunidad a acompañar el inicio del juicio en los tribunales de Lomas de Zamora, reclamando una sentencia ejemplar que repare, al menos en parte, los años de inacción estatal.
El debate oral se llevará a cabo los días 30 y 31 de marzo y el 1 de abril en el Tribunal Oral en lo Criminal N°8. El entorno de la menor también llamó a movilizarse desde las 8 de la mañana frente a los tribunales, para respaldar el proceso y visibilizar el pedido de justicia. "Solo pedimos justicia, sin demoras ni excusas", sostienen desde el grupo de apoyo.
El caso "Osita"
La familia de la menor denuncia que los abusos comenzaron cuando la niña tenía apenas 4 años y que, a pesar de contar con pruebas sólidas como la Cámara Gesell, aún no han logrado justicia. La decisión judicial de postergar el juicio hasta esta fecha es vista como una demora irracional que prolonga el sufrimiento.
El relato de la menor salió a la luz gracias a la intervención de una docente y luego de la terapia psicológica, donde pudo contar lo que ocurría con su padre. Desde entonces, la madre inició un largo proceso judicial que lleva más de siete años, enfrentando trabas y dilaciones constantes. La causa, que debía llegar a juicio en breve, quedó suspendida, lo que refuerza la sensación de impunidad. Para la familia y el grupo de apoyo, las pruebas son concluyentes y esperan que el proceso avance sin más obstáculos, priorizando el interés superior de la niña.