A finales de 1979 y principios del 80, Víctor Hugo había encabezado una campaña para que Uruguay participara en los Juegos Olímpicos de Moscú, algo inadmisible para la dictadura. "Yo lo hacía buscando el camino de decir que era por el bien del deporte, pero ellos sabían que me estaba oponiendo a la decisión de no ir", expresó Morales.
"El hecho de haber ido preso, de haber estado prohibido, motivaron que cuando apareció una oportunidad, con aquel antecedente, me llevaron a tomar la decisión", contó. "Se me presentó una situación un poco fantasmal de no estar a buenas con lo que era el gobierno uruguayo de entonces", agregó.
"Era una percepción, una intuición corroborada 30 años después por los archivos de la dictadura en los que efectivamente aparecía una especie de causa-consecuencia, un efecto. Esto lo supe bastante después, en aquel momento era nada más que la idea de que se había agotado la relación de una persona pública que aunque transmitía fútbol nada más siempre algo dice", completó.
El relato completo de Víctor Hugo
Hoy se cumplen 42 años del comienzo de mi segunda etapa laboral en Argentina. Cuando me preguntaron si quería ir a trabajar a Buenos Aires y estaba tan preocupado y herido que mi respuesta fue ‘me voy hoy, vamos para adelante’. Fue un alarde de locura porque estaba bastante hecho en el Uruguay.
En marzo de 1980, a mis 32 años, caigo preso por 27 días por una especie de pelea que yo siempre pensé que estaba armada y que las circunstancias marcan ahora que sí que había estado armada, en un partido de fútbol cualquiera.
Esa era la consecuencia. ¿Cuál era la causa que surge periódicamente? En el año 1979, entre los meses finales y el comienzo de 1980, yo había hecho mucha campaña para ir a los Juegos Olímpicos de Moscú. Naturalmente, para un régimen dictatorial esto era bastante inadmisible.
Yo lo hacía buscando el camino de decir ‘esto es deporte, no es política’, pero ellos sabían que me estaba oponiendo a la decisión de no ir. Y cosas así, el hecho de haber ido preso, haber estado prohibido, motivaron que cuando apareció una oportunidad, con aquel antecedente, con aquel sedimento cultural de aspiraciones de estar en un lugar que me apetecía y la incomodidad que yo sentía, me llevaron a tomar la decisión.
Ni siquiera venía buscando un futuro. Venía dejando un presente en aras del gusto que me daba Buenos Aires y mis sueños cardonenses de habitar este lugar que para mí era ‘La Meca’ en cuanto a la profesión que desarrollo.
Dos meses más tarde estaba arrepentido de decirles que sí a Adrián Paenza y a Fernando Niembro, quienes me fueron a buscar a Montevideo. Pero ya había dado mi palabra. Y tuve que apechugar. Me asusté mucho.
Estaba arriesgando mucho de mi vida profesional. En Uruguay yo ya no era un muchachito: tenía un lugar ganado en la radiofonía. En aquel entonces, en radio Oriental teníamos una audiencia como la de (José María) Muñoz aquí. Yo, que era dueño de un panorama muy halagüeño en Uruguay, venía a someterme a ser un outsider.
Fui muy mimado en mi llegada porque era la contrafigura, así me presentaban, de José María Muñoz, que era el gran relator -y para mí sigue siéndolo- de este país.
Buenos Aires siempre es una inspiración para quiénes hablamos este idioma en América. Culturalmente pertenezco a una ciudad (Cardona) que está equidistante entre Montevideo y Buenos Aires, muy alimentado en mis fantasías juveniles por lo que era la radiofonía argentina, el fútbol argentino, Buenos Aires, el cine argentino especialmente, y ahí estaba eso.
Luego empiezo a trabajar en Radio Colonia, que es una radio muy vinculada a la Argentina, que emite para Argentina, por lo tanto hay una impronta rioplatense muy notable. Y en los años 1981, 1982, y en los años previos, a mí se me presentó una situación un poco fantasmal de no estar a buenas con lo que era el gobierno uruguayo de entonces.
Era una percepción, una intuición corroborada 30 años después por los archivos de la dictadura en los que efectivamente aparecía una especie de causa-consecuencia, un efecto... esto lo supe bastante después, en aquel momento era nada más que la idea de que se había agotado la relación de una persona pública que aunque transmitía fútbol nada más siempre algo dice.
"La soltó como una lágrima": así fue el debut de Víctor Hugo en Argentina
El debut de de Víctor Hugo en el relato del fútbol argentino fue soñado porque coincidió con el debut de Diego Maradona en Boca. Ese día, el "10" metió dos goles y una asistencia y el relator dejó una frase que quedó para la historia.
"Mi debut fue en una expectante Bombonera y por la primera fecha del Torneo Metropolitano 1981, coincidiendo con el debut de Maradona con la camiseta de Boca", contó el relator en otra publicación que hizo este miércoles en sus redes sociales.
"Entré a la cabina con mucho miedo. Estaba muy nervioso y angustiado. Había avisos por muchos medios sobre mi debut. Mis amigos estaban todos pendientes de cómo me iba a ir, así que estaba muy achicado. Me temblaba todo. Diego dijo que ese día también le temblaron las piernas. A mí me temblaba el estadio, agregó.
El periodista reconoció que cuando tiene que dar un examen "es fatal" y que lo paraliza el miedo de "defraudar" a la gente. "Ese día no fue la excepción. En ese momento, yo tenía una garganta muy mortificada por el cigarrillo, lo que me generaba dudas acerca de si iba a aguantar", recordó Morales.
"Creo que salieron bien las cosas, que salió un relato con mucha precisión, de prácticamente no equivocarme con ningún jugador, con mucho ritmo. Y también una cierta creatividad inspirada, como siempre, por Diego especialmente, pero también por el entorno que tenía el partido y que para mí era un lugar muy fascinante, esa cancha de Boca, ese ruido tan especial y único en los estadios del mundo que yo conozco al menos, que tiene la cancha de Boca porque es un encajonado, es una bombonera", indicó el periodista.
"Todo eso me ayudó a que hiciese un trabajo con una impronta un tanto creativa, como a mí me gusta. La primera jugada que hice fue relatar el gol de Diego, donde me salió una frase que, me di cuenta, era buena. Dije, en el penal, 'la soltó como una lágrima'", completó.
Maradona y el 1° gol en Boca Juniors 4 - Talleres1 - Metropolitano 1981 - Relatos de Víctor Hugo