Cangallo, Canning, Del Tejar: antiguos nombres de calles porteñas que siguen en uso
Los cambios traen dolores de cabeza. Un método para evitarlos es continuar utilizando las antiguas denominaciones, un fenómeno que ocurre con frecuencia entre los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires, amantes de las tradiciones.
Las calles porteñas que resisten el paso del tiempo.
Daiana Fernández
"Siempre vivimos acá, sobre Cangallo". "Mi abuelo trabajaba en un local que quedaba sobre Canning, se tomaba el tranvía...". "Agarrá Republiquetas y doblá en Avenida del Tejar". Estas frases, que suenan a la década del '60, todavía se escuchan entre porteños, y no solo de los que peinan canas, ya que muchas veces sus hijos y nietos mantienen vivos a los antiguos nombres de las calles. Además, pequeños hitos urbanos se aferran al pasado y guardan, como en un cofre, las antiguas denominaciones.
El tema de los cambios de nombres es espinoso. Suele caer mal entre los vecinos y visitantes, quienes toman a las calles y otros hitos urbanos como parte de la identidad barrial y como puntos de referencia para moverse. En determinado momento, deja de importar a quién o qué homenajean y se fusionan con el espíritu de la zona.
La proverbial falta de calles nuevas en la Ciudad de Buenos Aires obliga a que, ante la necesidad de nuevos homenajes, haya que reemplazar otras denominaciones, con el consiguiente malestar e incomodidad que genera tener una nueva dirección sin haberse mudado. Por estas razones, la Comisión Permanente de Nomenclatura Urbana suele desaconsejar estos cambios. Algo parecido ocurre con el Subte, cuyas estaciones reciben cada vez más nombres sin perder los anteriores, causando confusión en la cartelería y poca claridad para usuarios menos frecuentes.
Cangallo: de pueblo peruano a general
Cuando era chico, mi abuelo se refería a la calle Teniente General Juan Domingo Perón como Cangallo. Un día, ante mi confusión, me explicó que le habían cambiado el nombre hacía poco y todavía no se acostumbraba. Le creí, hasta que de grande comprendí que se trataba de una cuestión ideológica.
No era el único: buena parte del gorilaje porteño recurría a esta parábola para esquivar el nombre del tres veces presidente, impuesto (no sin polémica) a la calle en 1984, con el regreso de la democracia, bajo la intendencia de Julio César Saguier. También se usaba el nombre irónico General Cangallo, popularizado por el humorista Tato Bores.
La calle se llamó Cangallo desde 1822, cuando reemplazó al nombre Sáenz Valiente que llevaba desde 1808. En 1848, el tramo entre las hoy Alem y Carlos Pellrgrini se llamó De la Merced, para recobrar la denominación Cangallo en 1857.
salida a Cangallo Galería Santa María de los Buenos Ayres
La Galería Santa María de los Buenos Ayres, congelada en el tiempo.
@agustin_avenali
Según explica Alberto Piñeiro en Barrios, calles y plazas de la Ciudad de Buenos Aires: origen y razón de sus nombres, Cangallo hace referencia al pueblo del Perú en el departamento de Ayacucho que "era, en su mayor parte, de población aborigen y que, al sublevarse por tercera vez en apoyo a la causa de la Independencia, es destruido por los realistas el 17 de diciembre de 1821".
Hoy, Cangallo resiste en varios puntos. Hay locales e instituciones que conservan el nombre, como la Escuela Cangallo, además de una farmacia y un par de estacionamientos. Sobre el acceso de Suipacha a la Galería Santa María de los Buenos Ayres, puede verse un cartel bien ochentoso que reza "Salida a Cangallo". Además, la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones llama Palacio Cangallo a su sede de Perón 1242, inaugurada en 1872.
Por otro lado, cuando Perón cruza Río de Janeiro, en el límite entre Almagro y Caballito, retoma por algunos metros su antiguo nombre, hasta terminar en Parque Centenario.
Calle Cangallo Caballito Ciudad de Buenos Aires
La calle Cangallo abarca oficialmente un puñado de metros junto al Parque Centenario.
Google Street View
Guerra de Republiquetas
La célebre ordenanza del 27 de noviembre de 1893, una de las ordenadoras de la odonimia porteña, nombró a una importante arteria que unía al Río de la Plata con la Avenida de Circunvalación (hoy General Paz) como Republiquetas, en homenaje a los focos autónomos de rebelión durante las luchas por la independencia en el Alto Perú.
Con el tiempo, se convirtió en una importante vía del norte de la ciudad, entre los barrios de Núñez, Saavedra y Villa Urquiza (en algunos tramos actúa como frontera entre estos dos últimos).
En 1984, la Municipalidad decidió homenajear Crisólogo Larralde, destacado político radical de la zona sur del Conurbano. Para evitar tocar sensibilidades con algún nombre caro a sentimientos políticos, se eligió a Republiquetas, que no homenajeaba a ningún personaje ni acontecimiento de especial relevancia.
Sin embargo, la nomenclatura es más que eso. Es parte de la identidad de los barrios, es un punto de referencia, una marca para orientarse. Porque más allá de que el nombre no tuviera demasiado significado, sí lo tenía el uso que se le daba a la calle, por lo que el cambio cayó muy mal entre los vecinos, que desoyeron la novedad y, todavía hoy, los más antiguos habitantes se siguen refiriendo a esta arteria como Republiquetas.
Cartel nomenclador Republiquetas Ciudad de Buenos Aires
El nombre Republiquetas sigue siendo importante para el barrio.
Muy cerca de allí está la avenida Ricardo Balbín, que nace en Olazábal a la altura de Conesa y traza una diagonal noroeste hasta poco antes de la vía, donde gira hacia el oeste y, al llegar al Parque Sarmiento, vuelve a virar con rumbo norte hasta desvanecerse en la General Paz para luego continuar bajo otro nombre en Provincia.
La ordenanza que le puso nombre data de 1991, cuando se cumplieron diez años, tal como marca la normativa, del fallecimiento del líder radical platense, diputado nacional y varias veces candidato a presidente. Antes de eso, tuvo varias denominaciones:Camino del Medio, Camino de las Carretas, Camino a las Lomas de San Isidro y San Isidro, ligadas a sus características decimonónicas de vía de salida de la ciudad.
colectivo línea 67
La empresa que maneja la línea 67 mantiene el antiguo nombre de la Avenida del Tejar.
Colectibondi
Pero el nombre que más evocan los vecinos, grandes y no tan grandes, es Del Tejar, impuesto en 1904 y que recuerda al combate y derrota de la vanguardia del ejército patriota al mando del coronel Martín Rodríguez frente a una división española al mando del comandante Antonio Vigil, el 19 de febrero de 1815 en esa localidad de Bolivia.
Así se llamaba cuando nació, en la esquina con Superí, el inolvidable Polaco Goyeneche, recordado en el tango Del Tejar Treinta Cincuenta. Y, además de en la memoria de los vecinos que la siguen mencionando así, Del Tejar se mantiene viva en varios nombres de locales: materiales de construcción, carnicería, quesería. Además, la empresa que maneja la línea 67 de colectivos, que atraviesa parte de la avenida, se llama Transportes del Tejar S.A.
George Canning - Scalabrini Ortiz, los idas y vueltas de la relación con los británicos
A mediados del siglo XIX, el diplomático británico Henry Southern tenía una chacra en el actual barrio de Palermo. Por eso, la huella de tierra que utilizaba para llegar se denominó Camino del Ministro Inglés. Siguiendo esa tesitura anglófila, la ordenanza de 1893 la nombró Canning, en honor a George, secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, impulsor en 1825 de la firma del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y Gran Bretaña.
Esto se mantuvo hasta 1974, cuando, pese a que faltaban ocho años para la Guerra de Malvinas, se quiso homenajear a alguien muy crítico del rol de la diplomacia inglesa en Argentina: Raúl Scalabrini Ortiz, autor de libros como Política británica en el Río de la Plata e Historia de los ferrocarriles argentinos. Por eso, se reemplazó con su nombre el de Canning, cambio que fue revertido durante la dictadura militar en 1976, en la misma ordenanza que le devolvió la denominación de James Monroe a la avenida Juan Manuel de Rosas, quien nunca logró recuperar su lugar.
Finalmente, en 1984 se restituyó el nombre del también autor de El hombre que está solo y espera a la avenida. Estos cambios impactaron en las estaciones de subte: las líneas B y D tuvieron durante varios años sus sendas estaciones Canning, pero luego de las idas y vueltas en nomenclatura la de la línea B pasó a llamarse Malabia, por la calle cercana, y la de la D se quedó con Scalabrini Ortiz. Esta última, además, se llamó brevemente 2 de Abril en reemplazo de Canning durante la Guerra de Malvinas.
2 de Abril Canning Scalabrini Ortiz subte Línea D
Recuerdo de cuando la estación Scalabrini Ortiz de la Línea D se llamó 2 de Abril.
En el Subte
Hoy, el nombre del diplomático británico sobrevive en la cochera-taller del Subte emplazada bajo el Jardín Botánico, en algún local sobre la avenida y en el cartel nomenclador de la estación Malabia, si es que permanece luego de las refacciones iniciadas en diciembre.
Canning Scalabrini Ortiz subte Línea B
El nomenclador de la estación Malabia de la Línea B recuerda el antiguo nombre.
Juandedeboca
Del Trabajo a Eva Perón
La avenida Eva Perón nace en Directorio y Del Barco Centenera, entre Caballito y Parque Chacabuco, y discurre hacia el sudoeste atravesando Flores y Parque Avellaneda y luego haciendo de límite entre Villa Lugano y Mataderos. Pese a la larga historia de Evita, la arteria se llama así apenas desde 1991; los antiguos vecinos la conocieron como Avenida del Trabajo, nombre que tuvo desde 1926, con una breve interrupción entre 1942 y 1947, en la que se llamó Norberto Quirno Costa.
Un antiguo cartel de chapa en el Barrio Simón Bolívar de Parque Chacabuco recuerda a vecinos y transeúntes el antiguo nombre, que homenajea al valor del trabajo. Mientras tanto, la empresa que sirve la línea 103, que circula por la avenida, se llama Transporte Quirno Costa S.A., en honor al otro nombre previo.
Barrio Simón Bolívar Parque Chacabuco Avenida del Trabajo