Javier Milei llega a la Asamblea Legislativa en el cenit de su poder político y en el peor momento de la economía real

El Presidente dará su discurso de apertura de sesiones luego de una semana de apabullantes triunfos en el Senado. Sin embargo, la sumisión política y empresarial no logran esconder los estragos producidos por un plan de ajuste salvaje que destruye el aparato productivo y el mercado interno.

que se reflejan no solo en la aprobación de la Reforma Laboral, el Régimen Penal Juvenil, el Acuerdo Mercosur-Unión Europea y la media sanción a la Ley de Glaciares. La sensación de que los operadores oficialistas dominan la escena política es evidente y los números lo avalan. "Si esta semana presentaban un proyecto para suspender la ley de gravedad, los aliados se lo votaban", deslizó, masticando bronca, un dirigente de la oposición.

En democracia, el número importa, y luego de la ruptura con el bloque patrio de los tres senadores que responden a gobernadores peronistas aliados al Gobierno, el oficialismo acaricia la posibilidad de contar con los dos tercios en la Cámara alta. Esa proporción, en caso de lograrse, le aseguraría al Gobierno poder nombrar jueces de la Corte y hasta al procurador.

El número entusiasma, aunque está claro que no todos los aliados son permanentes y, algunos, así como se acercaron, pueden diferenciarse en alguna votación. Eso tiene influencia en las reformas que anunciará el Presidente en su discurso.

Se sabe que la gestión libertaria no conoce grises. Antes del apoyo preelectoral de Donald Trump, la Casa Rosada trastabillaba con variables macroeconómicas que no podía resolver y se enfrentaba a un escenario incierto. Luego del contundente triunfo en los comicios, el escenario se invirtió. El oficialismo pasó de intentar asegurarse el tercio de las bancas en las cámaras para evitar un eventual juicio político a aspirar a la mayoría especial.

Con el apoyo de Trump y el triunfo electoral, el Presidente también se envalentona para enfrentar a empresarios poderosos, ponerles apodos y dejar atrás el esponsoreo que recibió por parte de ellos. La reunión del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con los representantes del Grupo de los 6 es una muestra del efecto disciplinario logrado. Mario Grinman, de la Cámara de Comercio, y Gustavo Weiss, de la Cámara Argentina de la Construcción, reivindicaron el rumbo económico dejando de lado el cierre masivo de negocios en todo el país y la pérdida de 120 mil puestos de trabajo por el corte en la obra pública.

Con todo, la macro mínimamente ordenada y la sumisión política y empresarial no logran esconder los estragos producidos en la economía real por un plan de ajuste salvaje que destruye el aparato productivo y el mercado interno de modo cada vez más palpable. El mejor momento político de Milei es el peor momento económico de la mayoría de los argentinos.

Javier Milei irá al Congreso a reivindicar su gestión, celebrar los cambios profundos y proponer algunos más. Las reformas electoral, tributaria y del Código Penal estarán en el menú. Lo mismo que la sanción definitiva de la Ley de Glaciares y un nuevo proyecto de financiamiento universitario, más regresivo. El caso de este último es paradigmático del momento político que vivimos. La oposición votó en ambas cámaras un proyecto para las casas de altos estudios que restituía lo perdido. Luego tuvo que rechazar el veto presidencial y, así y todo, la ley no se aplicó porque se promulgó sin asignación de fondos. Ahora, el Gobierno presenta otro proyecto sobre el tema y, probablemente, muchos de los diputados y senadores que acompañaron los anteriores voten este.

La real politik de la era Milei es descarnada. Hace que los peronistas voten en contra de los trabajadores -como en la reforma laboral- y que los radicales lo hagan en contra de la educación superior. El acierto del Presidente a la hora de identificar a la casta no le sirvió solo para llegar a la Rosada: le sirve para valerse de ella a la hora de gobernar.

Temas como la designación de nuevos miembros de la Corte Suprema, la reforma previsional y la modificación la ley de seguridad interior quedarán para más adelante. Tiene lógica. El traspié sufrido con los pliegos de Ariel Lijo y de Manuel García Mansilla obligan a la cautela. También es cierto que la integración no es urgente porque, después de la detención de Cristina Kirchner, la relación con los tres supremos ha mejorado muchísimo.

En el caso previsional, el Gobierno toma buena nota de que ese debate fue el que dio inicio a la debacle macrista. La estrategia parece ser llegar de facto a la necesidad de una reforma. El desfinanciamiento de la ANSES a través del nuevo Fondo de Asistencia Laboral seguramente contribuirá también a generar el escenario propicio. El "no hay plata" parece seguir funcionando como eslogan para continuar transfiriendo recursos de los sectores más pobres a los más ricos.

Más allá de esto, y a pesar de que la situación económica de la mayoría de los argentinos ha empeorado, el Gobierno abre las sesiones ordinarias del Congreso previendo un año tranquilo. El único nubarrón en el horizonte pueden ser las elecciones de medio término en los Estados Unidos. Más allá de que las siempre opinables encuestas presagien una derrota de los republicanos, la inflación mayorista de ese país se disparó a medio punto mensual y no solo complica las chances electorales. También obliga a la Reserva Federal a mantener tasas altas, algo que siempre es perjudicial para los mercados emergentes.