"Bebote" Álvarez empezó una huelga de hambre: "Necesito que me trasladen a declarar"

El exjefe de la barra de Independiente, detenido por "intimidaciones públicas", grabó un video para reclamar "por los derechos que tengo". "Estoy pidiendo declaración indagatoria desde la semana pasada", sostuvo.

El exjefe de la barra brava de Independiente, Pablo "Bebote" Álvarez", empezó una huelga de hambre durante su detención para exigir que lo trasladen a declarar, reclamó "por los derechos" que tiene y aseguró que la causa en su contra es un "invento" de la Policía.

Álvarez fue detenido en Avellaneda el 15 de noviembre, en la previa del partido entre Independiente y Rosario Central por la fecha 16 del Torneo Clausura. La Policía Bonaerense lo detuvo junto a otros 150 integrantes de su facción por el delito de "intimidaciones públicas".

Este miércoles se difundió en redes sociales un video que el barra grabó con su celular en la Alcaidía de Melchor Romero donde permanece detenido. Allí contó que lleva siete días en huelga de hambre, "cuatro sólida y tres sin líquido", y pidió que se resuelva su situación "por el invento que hizo la Comisaría Primera de Avellaneda".

"Estoy pidiendo declaración indagatoria desde la semana pasada y espero respuestas para que me trasladen a declarar por los derechos que tengo", sostuvo. También aclaró que está "bien" de salud, aunque "un poco débil y más flaco". "Día a día les vamos a mandar un videíto, no aflojen y no se olviden que nosotros somos del Rojo", concluyó.

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Días antes de su detención, "Bebote" había anunciado el regreso de su facción a través de un posteo en X. "Listo, todo confirmado: vuelven Los Diablos Rojos. Felicitaciones a todos los pibes que se aguantaron más de tres años afuera de la cancha. Ya estamos en casa", afirmó.

Tras la noticia, la barra brava oficial de Independiente se reunió en un club del barrio porteño de Barracas, mostró las banderas que le robó al grupo de Álvarez y entonó cantos de cancha con amenazas como "Bebote, querido, te vamos a cagar a tiros".

La Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide) descubrió que hubo más de 150 actualizaciones de carnets en la sede social de la Avenida Mitre 470, en Avellaneda. Aunque sospechó que podía tratarse de la facción de Álvarez, el club no aportó esa información.