Atravesados por el femicidio: historias de dolor, contención y necesidad de justicia

La agrupación que reúne a familiares de víctimas de femicidio se hizo presente en la Plaza de los dos Congresos. En Argentina se registró un femicidio cada 26 horas en lo que va del año.

Familiares de víctimas de femicidio se hicieron presentes en la Plaza de los dos Congresos con motivo del 8M para visibilizar una problemática que debe ser atendida con urgencia: en Argentina se registró un femicidio cada 26 horas en lo que va del año, lo que refleja una cifra de 54 asesinatos entre enero y febrero. En 2021 fueron 305 las mujeres que perdieron la vida, mientras que en 2020, año clave de la pandemia, los crímenes habían sido 251.

La agrupación Atravesados por el femicidio es una red de contención formada por 180 familiares de 150 jóvenes y mujeres de distintas provincias asesinadas por motivos de género.

"Mi hermana apareció muerta en Moreno y nos enteramos por la televisión. Además logramos capturar al femicida gracias a las redes sociales", relató a C5N.com Florencia, hermana de Karen Bustamante, brutalmente asesinada en agosto de 2021 en manos de Rodrigo Rivero, a quien condenaron con cadena perpetua por el delito de "homicidio agravado criminis causa, habiendo sido ejecutado por un hombre, resultando la víctima mujer, mediando violencia de género, y por su comisión por ensañamiento y alevosía.

"No nos dejaron ver la autopsia. Los policías decían que Camila tenía el celular en los genitales y que se suicidó, cuando minutos antes ella me había llamado diciéndome que la estaba pasando mal con el novio", contó la mamá de Camila Flores, quien pide justicia por el femicidio de su hija. La causa, radicada en la provincia de Santa Fe, por el momento no tuvo resolución porque fue caratulada como un suicidio.

En las pancartas que mostraban las caras de las 150 víctimas de femicidios había una que fue revolucionaria: la de Candela Rodríguez, uno de los casos más relevantes que originó el movimiento Ni Una Menos en nuestro país.

Las familias toman la lucha en carne propia para reclamar más protección a las jóvenes y mujeres y, por sobre todas las cosas, justicia y castigo ejemplar a los femicidas. Como dicen sus remeras: "Somos el grito de las que ya no están".