Astronomía esencial: la NASA explicó por qué el Sol arde aunque no haya oxígeno en el espacio

Es astro solar opera bajo un mecanismo llamado fusión nuclear, un proceso que ocurre sin necesidad de un elemento químico esencial para la vida en la Tierra.

Desde tiempos inmemorables, el Sol es objeto de fascinación para la raza humana y muchos científicos se dedicaron a estudiarlo. Y la pregunta crucial es ¿Cómo es posible que el Sol arda si en el espacio exterior no hay oxígeno? Esto tiene una respuesta. El Sol opera bajo un mecanismo conocido como fusión nuclear, un proceso que ocurre sin necesidad de oxígeno muy distinto al de la combustión tradicional que todos conocemos.

Es importante tener en cuenta que en el núcleo solar, la temperatura alcanza casi 15 millones de grados Celsius. En estas condiciones, los protones (núcleos de hidrógeno) se mueven a velocidades en extremo altas y pueden superar la repulsión electromagnética entre ellos. Cuando colisionan, se unen para formar núcleos de helio. Este proceso libera grandes cantidades de energía en forma de luz y calor.

La fusión nuclear es la fuente de energía más eficaz y potente conocida, y el estudio de este proceso en el Sol fue relevante para nuestra comprensión de la física nuclear y la astrofísica.

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Por qué el Sol arde aunque no haya oxígeno en el espacio según la NASA

Dicho lo anterior, en el núcleo solar, donde la temperatura escala hasta los 15 millones de grados Celsius y la presión es excesivamente alta, los átomos de hidrógeno se fusionan para generar helio. En este impactante proceso, el Sol transforma 700 millones de toneladas de hidrógeno en 695 millones de toneladas de helio cada segundo, desprendiendo una energía masiva en forma de rayos gamma que, en definitiva, se transforman en la luz y el calor que recibimos.

En otras palabras, el Sol irradia luz y calor no por "quemar" algo, como lo haría una fogata, sino a través de reacciones nucleares que aparecen bajo condiciones extremas de temperatura y presión.

Cómo llega el Sol a la Tierra

El calor que sentimos en la esfera terrestre no es un traspaso directo de calor térmico solar, sino más bien una transferencia de radiación solar. Esta radiación, que engloba la luz visible y otras longitudes de onda del espectro electromagnético, atraviesa el vacío espacial y al conectar con las partículas de nuestra atmósfera, se transforma en el calor que percibimos.

Aunque el Sol haya consumido cerca de la mitad de su reserva de hidrógeno durante sus 4.500 millones de años de existencia, aún dispone de suficiente “combustible” para continuar brillando durante otros otros miles de millones de años. Este proceso de fusión nuclear no solo es esencial para la producción energética, sino también explica por qué el Sol no precisa de oxígeno para “arder”.

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