Días atrás el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires confirmó un caso positivo de sarampión en un niño de seis años que arribó de Barcelona. Ante esta situación, las autoridades recomiendan completar el esquema de vacunación en pequeños y adultos. Conoce cuáles son los síntomas y como prevenir la enfermedad en esta nota.
Argentina eliminó la circulación endémica del virus de sarampión y no presenta casos autóctonos desde el año 2000, el esquema de vacunación consiste en 1 dosis de la vacuna triple viral para niños de entre 12 meses a 5 años. A partir de los 5 años, adolescentes y personas adultas, se recomienda que cuenten con dos dosis de la vacuna Doble o Triple Viral.
En el caso confirmado de sarampión en CABA, se pudo saber que el paciente, que no había sido vacunado, llegó a un hospital de la Ciudad presentando síntomas entre el 29 y el 30 de enero. Luego del diagnóstico continúa con el tratamiento, hasta el momento el niño evoluciona favorablemente sin haber requerido internación y continúa en seguimiento clínico.
¿Qué es el sarampión?
El sarampión es una enfermedad viral muy contagiosa que se transmite a través del contacto directo y del aire.
¿Cuáles son los síntomas?
Los principales síntomas son: fiebre alta, mayor a los 38°, manchas rojas en todo el cuerpo, secreción nasal, conjuntivitis y tos. Puede presentar complicaciones como ser neumonía, convulsiones, meningoencefalitis y ceguera. No tiene tratamiento específico y es mortal en 1 a 2 casos cada 1000 personas no vacunadas.
¿Cómo es el esquema de vacunación?
Todas las personas desde el año de vida deben tener esquema de vacunación completo contra el sarampión y la rubéola, según Calendario Nacional de Vacunación:
- De 12 meses a 4 años deben acreditar una dosis de vacuna triple viral.
- Mayores de 5 años, adolescentes y personas adultas deben acreditar al menos dos dosis de vacuna con componente contra sarampión y rubéola aplicada después del año de vida (doble o triple viral) o contar con serología IgG positiva para sarampión y rubéola.
- Las personas nacidas antes de 1965 se consideran inmunes y no necesitan vacunarse.