Carmiña Masi visitó este martes el espacio de streaming Ya Fue Todo y generó una fuerte repercusión al romper el silencio sobre su paso por Gran Hermano Generación Dorada. La mediática no se guardó nada al momento de exponer la compleja situación que atraviesa con Telefe debido a una importante deuda económica que el canal mantiene con ella desde que abandonó el famoso reality.
A pesar del breve lapso que permaneció en la competencia, la comunicadora atesora sensaciones encontradas sobre aquella etapa de alta exposición. “Gran Hermano fue una de las experiencias más locas e increíbles que pasé”, rememoró la ex hermanita, aunque inmediatamente después diferenció lo vivido puertas adentro de lo que padeció tras quedar eliminada por el voto del público: “Fueron tres semanas que estuve en la casa, muy poco, pero yo la pasé muy bien. Si bien fue una expulsión, después se vino una infamia, que estoy acostumbrada también a eso”.
El eje central de sus declaraciones estuvo puesto en el reclamo salarial que lleva adelante contra la señal televisiva, una situación que decidió hacer pública para acelerar los tiempos administrativos. “Hoy estoy esperando, ya que creo que estamos en un buen proceso del pago y todo eso”, detalló respecto de las gestiones actuales, lanzando además un dardo irónico hacia las autoridades de la empresa: “Me parece que así es la única forma de que se acuerden, porque debe ser una cuestión de que capaz se olvidan”.
Finalmente, Masi confesó que prefirió delegar el día a día de este conflicto financiero para preservar su estabilidad emocional, aunque dejó en claro que no piensa dar el brazo a torcer hasta que se acredite el total de los haberes correspondientes. “Por salud mental le dije a la persona que se encarga de eso ‘avisame cuando cobre y ya está’”, concluyó de manera tajante, remarcando la necesidad de percibir esos fondos: “Yo sé que me van a pagar, pero no está mal presionar un poco porque ya pasó mucho tiempo y pensaba contar con esa plata".
Gran Hermano sancionó a 4 participantes tras el Congelado
La última emisión de Gran Hermano Generación Dorada dejó un clima de máxima tensión luego de que el dueño de la casa tomara una determinación implacable contra los convivientes. La drástica medida se anunció tras el desarrollo de dos instancias del juego denominado "Congelados" este martes, donde varios de los competidores rompieron el estricto protocolo que los obliga a quedarse completamente quietos y mudos mientras reciben visitas del exterior.
El encargado de comunicar el castigo fue el propio Big, quien sintonizó la pantalla del living para dirigirse a los chicos con un tono de evidente firmeza y pocas pulgas. "Yo creo haber sido claro con respecto al protocolo que rige en los Congelados. Ustedes saben bien que tienen prohibido moverse o hablar. El desafío es permanecer absolutamente quietos", disparó al inicio de su discurso, dejando en claro que no iba a dejar pasar la desobediencia.
La máxima autoridad del reality reconoció que la carga emocional de la dinámica es muy alta, pero recordó que las pautas de convivencia dentro del programa no son negociables bajo ningún punto de vista. "Nada más que eso. Por supuesto que entiendo que hay opciones que son, bueno, difíciles de contener. Pero esa es la consigna. Así son las reglas. Y esta noche esas reglas no fueron cumplidas. Por lo tanto, me veo obligado a aplicarles una sanción", sentenció de manera directa antes de dar el veredicto.
La reprimenda golpeó de lleno la economía del grupo, una de las áreas más sensibles y que más conflictos genera en el día a día del juego. "Mi decisión es la siguiente: esta semana jugarán por el 50 por ciento del presupuesto", concluyó la voz en off, decretando un fuerte recorte de fondos para las compras de alimentos que desató la preocupación generalizada de cara a los próximos días de aislamiento.