NO TE VA GUSTAR: "Estamos viviendo tiempos caóticos"

Con un sonido más áspero y guitarrero, la banda uruguaya presenta Florece en el Caos, su duodécimo álbum de estudio y abre una nueva etapa creativa atravesada por el contexto, la catarsis y el regreso al rock como lenguaje directo.

En Florece en el Caos, álbum de diez canciones producido por el reconocido Nico Cotton, NTVG propone un regreso a un sonido más áspero, guitarrero y frontal, sin perder su ADN melódico ni su sensibilidad emocional. El resultado es un trabajo cohesivo, rockero y contemporáneo.

“Estamos viviendo tiempos bastante caóticos y la música es un refugio”, dice la banda casi sin querer teorizarlo, con la naturalidad de quien no necesita subrayar lo evidente.

El proceso creativo del disco también habla de esta etapa. La banda integrada por Emiliano Brancciari (voz y guitarra), Guzmán Silveira (bajo y coros), Diego Bartaburu (batería), Martín Gil (trompeta y coros), Denis Ramos (trombón y coros), Mauricio Ortiz (saxofón barítono y tenor), Pablo Coniberti (guitarra y coros) y Francisco Nasser (teclados, coros y guitarra), trasladó su base de operaciones a Parque Rodó, en Montevideo, donde construyó su propio estudio —el renovado Elefante Blanco— y se permitió algo cada vez más raro: tiempo para escuchar.

Más de 20 canciones fueron ensayadas antes de que existiera el álbum, en una asamblea rockera con el consenso como método creativo: “Nos pusimos de acuerdo en un asado, con una copa de vino en la mano”, cuentan. “Íbamos escuchando y levantando la mano. Cuando había mayoría, quedaba”.

Hay una decisión clara en el sonido de Florece en el Caos: volver a la guitarra como punto de partida. Muchas de las canciones nacieron en formato voz y guitarra, grabadas incluso en el teléfono, y esa crudeza inicial se trasladó a la grabación. "Eso traducido a la sala de ensayos terminó siendo un disco rockero", afirmó Brancciari a C5N.

Pero lo interesante no es el regreso al rock en sí, sino por qué este revival, si es que le podemos decir así (antes que los puristas afirmen que el rock nunca se fue) hablamos de un momento donde se decía que los jóvenes ya no escuchaban guitarras. Ahora reaparece como lenguaje genuino, acompañando como de costumbre: “Siempre está ahí, con un mensaje y autenticidad” afirma Emiliano.

NTVG no fuerza ese diagnóstico: canciones como En Llamas, Halcones y Payasos o Todo Mal funcionan como catarsis colectiva, con estribillos pensados para ser gritados más que "coreados"

El único invitado del disco es Andrés Ciro Martínez, en Todo Mal, una colaboración que se siente orgánica y necesaria. “La canción pedía su voz”, explican. El vínculo previo hizo el resto: Ciro viajó a Montevideo, hubo asado, armónica, buena onda y dos días de grabación intensa.

En el caso de En Llamas por ejemplo, el tema fue probado en vivo antes de salir oficialmente, durante el cierre de la Gira 30 Años en el Estadio UNO de La Plata. Un gesto arriesgado: tocar una canción inédita frente a miles de personas. “La gente no sabe si está bien o mal, porque no la escuchó”, dicen entre risas. Pero salió. Nadie se equivocó. Y el tema confirmó lo que el disco después ratifica: hay canciones hechas para el escenario.

Si algo distingue a Florece en el caos es su arco emocional. No es un disco plano ni lineal. No somos nosotros, uno de los temas más extensos, aparece como clímax instrumental, casi accidental: terminó siendo una canción de siete minutos porque la banda “quedó manija” y siguió tocando.

El cierre, por ejemplo, baja un cambio. Sin batería, con orquesta y una melodía serena, la última canción deja una sensación extraña y necesaria: paz.

“Te descansa después de tanto rock”, explican. Y sí: cuando termina, dan ganas de volver a empezar. Florece en el caos propone algo honesto: seguir creando incluso cuando todo alrededor parece desordenado, aparece en un momento específico y responde a un clima concreto: un tiempo áspero, acelerado y cargado, donde el rock vuelve a funcionar como refugio y como descarga. El duodécimo álbum de estudio de la banda uruguaya no busca reafirmar una identidad conocida ni correr detrás de tendencias, sino recuperar un sonido más directo y guitarrero para decir algo en medio del ruido.

El foco del lanzamiento es La Noche De Ayer, canción que llega acompañada por un videoclip oficial dirigido por Jean Michel Cerf y Diego Robino el mismo equipo creativo que trabajó en el videoclip de En Llamas, primer adelanto del disco.

En 2026, la banda saldrá nuevamente a la ruta con una gira internacional que recorrerá Latinoamérica y Europa. Pero el verdadero movimiento ya ocurrió: este disco marca una etapa con el rock como presente activo que en tiempos caóticos siempre es necesario.

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