Son dos nuevas opciones que suman variedad al streaming.
Netflix
Entre las últimas incorporaciones de Netflix a su catálogo aparecen dos títulos que rápidamente despertaron interés por su calidad y sus tramas. La plataforma no solo apuesta por estrenos recientes, sino también por sumar obras que ya cuentan con reconocimiento previo y que encuentran una nueva audiencia dentro del streaming.
Dentro de ese movimiento aparecen propuestas que ofrecen experiencias muy diferentes entre sí, pero que coinciden en su intensidad narrativa y en su capacidad de sostener la atención durante menos de dos horas.
El gran Hotel Budapest
El gran Hotel Budapest
El Gran Hotel Budapest
El Gran Hotel Budapest es una de las obras más celebradas del director Wes Anderson y se caracteriza por su identidad visual marcada, su tono entre nostálgico y humorístico, y una puesta en escena ordenada. La historia se sitúa en el período de entreguerras y sigue a Gustave H., un refinado conserje de un prestigioso hotel europeo, que establece un vínculo singular con Zero, un joven botones que se convierte en su protegido.
El gran Hotel Budapest
El gran Hotel Budapest
El relato avanza entre intrigas familiares, persecuciones y situaciones absurdas que se desencadenan tras la muerte de una adinerada huésped que lega una valiosa pintura al conserje. Protagonizada por Ralph Fiennes y Tony Revolori, la película fue ampliamente reconocida por su estética, su guion y su dirección artística, obteniendo múltiples premios internacionales y consolidándose como un clásico moderno del cine contemporáneo.
El falsario
El falsarioes un thriller dramático italiano ambientado en la Roma de los años setenta, un contexto atravesado por tensiones políticas, violencia y redes criminales. La trama sigue a Toni, un pintor frustrado que termina ingresando en el mundo de la falsificación al servicio de organizaciones ilegales, desarrollando una habilidad que lo lleva a involucrarse cada vez más en maniobras engañosas.
El falsario
Netflix
Dirigida por Stefano Lodovichi y protagonizada por Pietro Castellitto, la producción se inspira en hechos reales vinculados a Antonio Giuseppe Chichiarelli, figura asociada a episodios complejos del crimen italiano del siglo XX. Con una duración de 1 hora y 50 minutos, la película reconstruye el clima social de la época y presenta un personaje marcado por la ambición, el desencanto artístico y su progresiva inmersión en el delito.