El cantante Julio Iglesias fue denunciado por abuso sexual por dos exempleadas que trabajaron en sus mansiones en República Dominicana y Bahamas. Los presuntos delitos ocurrieron entre enero y octubre de 2021 y se podrían sumar maltrato laboral y trata de personas.
"Me usaba casi todas las noches. Me sentía como un objeto, como una esclava", definió Rebeca. Iglesias la mandaba a llamar al final de su jornada laboral para abusar de ella con complicidad o participación de una encargada, de acuerdo al relato de la denunciante.
Laura detalló episodios específicos de contacto físico sin consentimiento: "Estábamos en la playa y él se acercaba y me tocaba los pezones". La profesional aseguró que el cantante la besó en la boca y le tocó el pecho sin pedirle permiso.
Los equipos periodísticos de elDiario.es y Univisión Noticias les asignaron nombres ficticios a las víctimas para permitirles contar sus historias de forma resguardada. Rebeca trabajaba como empleada del servicio doméstico y Laura como fisioterapeuta.
Embed - EXCLUSIVA | Rebeca, extrabajadora de Julio Iglesias: "Me decía que era una princesa con suerte"
La fisioterapeuta señaló que el cantante tiene "dos personalidades": una "encantadora" y otra "superdéspota que busca quebrarte". Ambas lo describieron como una persona "muy controladora".
Rebeca afirmó que espera que "todo lo que hacía Julio Iglesias allí no quede impune y que habrán consecuencias". Por su parte,Laura expresó querer que su denuncia sirva para enviar un mensaje "a todas las víctimas".
"Quiero que mi voz les dé fuerza y hablen, y entre todas logremos hacer justicia. No lo hago solo por mí, también lo hago por ellas, porque no es justo ni lo que yo viví ni lo que vivió ninguna de mis compañeras en esa casa. Entramos a esa casa a trabajar dignamente y no merecíamos todo el maltrato físico psicológico, y sexual", aseguró.
elDiario.es y Univisión Noticias contactaron a 15 extrabajadores para corroborar el contexto, un grupo que incluyó personal doméstico y profesionales activos entre finales de los años noventa y 2023 en las casas de República Dominicana, Bahamas y España. La conclusión de la investigación fue: "Estas entrevistas describen las condiciones de aislamiento de las mujeres, los conflictos laborales, la estructura jerárquica del personal y la tensión ambiental que generaba el carácter irascible de Iglesias".
De la contratación irregular al acoso y el maltrato
En República Dominicana las empleadas no tenían contratos ni entrevistas laborales tradicionales, sino que se contactaban con las candidatas con anuncios por redes sociales que ofrecían alojamiento. El requisito consistía en tener entre 25 y 35 años y enviar un currículum junto con imágenes de cara y cuerpo entero.
Una vez adentro, Iglesias usaba su rol de jefe para ordenarles que lo acompañaron a la playa en bikini o que se sacaran el corpiño de la malla para observarles las tetas. El trato derivaba rápidamente en maltrato físico y acoso: "¿Te gustan las mujeres?", "¿Te gustan los tríos?", "¿Te has operado los pechos?".
Negarse a obedecerlo implicaba agresiones verbales y manipulación, según contó Rebeca cuando lo rechazó la insultó "muy feo" y a señalarle que "hay muchísimas mujeres muriéndose por estar con él".
"Él trataba de decirme que yo no tenía derecho, por nada del mundo, a decirle que no, a rechazarlo", detalló la fisioterapeuta.
La denuncia contra Julio Iglesias y su personal jerárquico
La demanda fue presentada el 5 de enero ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España y sostenida por la organización internacional Women’s Link Worldwide.
La denuncia alcanza también al personal jerárquico de dichas mansiones, acusadas de actuar como "colaboradoras" del artista de 82 años en los delitos. Los medios que investigaron el caso durante tres años intentaron obtener la versión de los hechos del músico y del personal jerárquico, pero no tuvieron éxito. Solo una encargada aseguró que no tenía "nada que decir frente a esas acusaciones".