En el catálogo audiovisual de Netflix hay una opción que puede delirar a cualquiera al tratarse de un guion que se estrenó en1986 para marcar la esencia de su década, con la participación de un Tom Cruise que quería comerse el mundo y una audiencia totalmente fan de la pieza de acción y adrenalina.
La producción se convirtió en la segunda película en avasallar la barrera de los 1.000 millones de dólares tras la pandemia, por eso operó como "salvadora" de la crisis económica audiovisual. La trama gira en torno al capitán Pete "Maverick" Mitchell quien 36 años después de la primera parte, está al servicio como piloto de pruebas de la Marina de los Estados Unidos, para explorar nuevos diseños y tipos de aviones de combate con firmas privadas.
Estamos hablando de Top Gun: Maverick, un film que generó impacto en los años 80 con una sublime actuación del protagonista y una banda sonora inigualable. El tiempo pasó y sorpresivamente, se estrenó la segunda entrega de la crónica pochoclera. Si bien suelen opinar que las continuaciones no poseen calidad pero esta entrega se encargó de bloquear esa creencia con un relato que le puso la piel de gallina a la audiencia y que ahora tiene su merecido lugar en Netflix desde el jueves 22 de febrero.
Sinopsis de Top Gun: Maverick, la película de Tom Cruise que llegó a Netflix
Después de más de treinta años de servicio como uno de los aviadores más talentosos de la Armada, Pete "Mavericks" Mitchel (Tom Cruise) se establece donde siempre soñó estar: atravesando los desafíos como un audaz piloto de pruebas y esquivando el ascenso de rango, que le impediría volar emplazándolo en tierra firme. Cuando es llamado a la instrucción en la academia de Top Gun con la meta de entrenar a los aviadores de élite para llevar a cabo una peligrosa misión en tierra enemiga, Maverick se cruza con el joven teniente Bradley Bradshaw (Miles Teller), el hijo de su fallecido amigo "Goose".