Cena, música y postre para llevar: cómo fue la primera noche de Bad Bunny en Buenos Aires

El artista puertorriqueño degustó vinos de todo el país y pidió doble postre para llevarse al hotel. Qué restaurante visitó y qué más hizo en sus ratos libres antes de los shows en el Monumental.

Bad Bunny llegó a Argentina este martes, con varios días libres para disfrutar de las maravillas de la Ciudad de Buenos Aires antes de sus conciertos en el estadio de River Plate, fechados para este viernes, sábado y domingo. Mientras tanto, el cantante se hospeda en el Palacio Duhau de Recoleta y aprovecha la noche porteña.

Este miércoles, Benito pagó por una cena exclusiva en NESS, el restaurante de fuegos de Leo Lanussol en Núñez, donde disfrutó de una experiencia gastronómica argentina con vinos y flan. Antes de la comida asistió al concierto del puertorriqueño Yandel en el Movistar Arena.

El artista dejó su hotel vestido con capucha, gorra, lentes y un pañuelo y le pidió al personal del restaurante que no lo fotografíe ni lo grabe, según Teleshow. El músico viajó acompañado de su círculo de confianza y antes de llegar al lugar su seguridad estudió las salidas y todo lo necesario para garantizar su bienestar.

Cerca de las 22:50, el grupo llegó a NESS y, durante la noche, el cantante se mostró relajado, amable y de buen humor, charlando y haciendo chistes con el equipo.

Qué incluía la cena de Bad Bunny

NESS realizó una mini cata de vinos argentinos por regiones, con etiquetas de Jujuy, Patagonia, San Juan, Mendoza y Salta, y el equipo del puertorriqueño se llevó dos botellas.

Para la cena y el postre, el chef hizo desfilar pan a las brasas, chipirones con huancaína negra, cerdo con chili crisp, arroz con queso Lincoln y brócoli y el flan de halva, que fue el gran favorito de Bad Bunny. El Conejo Malo pidió dos flanes para llevarse al hotel.

El chef y dueño del restaurante, recientemente reconocido en el puesto 64 de Latin America's 50 Best Restaurants 2025, relató a Teleshow el momento del postre: "Le llevamos dos flanes y dijo: 'Uy, es un montón, no como mucho dulce'. Y cuando comenzó a comerlo, dijo: 'Ah, no, quiero comer otro'. Y le dijimos: '¿Querés llevarte?' y respondió: 'Sí, ¿podré llevarme dos al hotel?'. Y así fue".