El gendarme argentino Nahuel Gallo llegó a la Argentina durante la madrugada del lunes, luego de ser liberado el domingo por el gobierno venezolano, tras haber permanecido detenido por el régimen de Nicolás Maduro durante 448 días.
El gendarme arribó a Argentina este lunes por la mañana a Ezeiza, donde fue recibido por su esposa María Alexandra Gómez y su pequeño de 3 años. En el lugar también estuvieron presentes la senadora Patricia Bullrich, el canciller Pablo Quirno, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil.
El gendarme argentino Nahuel Gallo llegó a la Argentina durante la madrugada del lunes, luego de ser liberado el domingo por el gobierno venezolano, tras haber permanecido detenido por el régimen de Nicolás Maduro durante 448 días.
Gallo, de 33 años y vestido con su uniforme de cabo de la fuerza, arribó a Ezeiza a las 4:45 en un avión privado relacionado con la dirigencia de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y usado habitualmente por Claudio "Chiqui" Tapia.
Fue recibido en el aeropuerto por su esposa María Alexandra Gómez, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, la senadora Patricia Bullrich y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, en medio de un importante operativo de seguridad.
El primer abrazo del hombre liberado fue con su hijo Víctor, en el medio de la pista. Luego, llegó el esperado saludo con su pareja.
El gendarme argentino había viajado a Caracas en diciembre de 2024 para visitar a su pareja e hijo. Pese a que se trataba de un viaje familiar en periodo de vacaciones, fue interceptado en la frontera con Colombia por autoridades migratorias bajo acusaciones de espionaje.
Gallo fue detenido por funcionarios venezolanos e incomunicado con su familia. El régimen de Nicolás Maduro lo acusó de "terrorista".
El 2 de enero de 2025, el gobierno argentino presentó una denuncia formal ante la Corte Penal Internacional (CPI), acusando al chavismo de la desaparición forzada de Gallo.
Su familia defendió desde un primer momento la legalidad del ingreso: "Si fuera un espía, no habría cruzado mostrando su identidad", sostuvo su pareja, María Gómez.
Antes de su detención, Gallo residía en Luján de Cuyo y se destacaba por su perfil deportivo, siendo un entusiasta del running y el montañismo. Sus allegados desmintieron versiones oficiales del régimen chavista, aclarando que era su primera visita al país caribeño y que su actividad se limitaba estrictamente al ámbito personal y profesional en la Gendarmería.