El Gobierno envió al Congreso el proyecto de ley para crear el nuevo Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, denominado Súper RIGI. Las empresas que quieran acceder tendrán cinco años para presentar las solicitudes de adhesión, con un monto mínimo de inversión de al menos u$s1.000.000.000, cuyo 20% deberá ser en los primeros dos años.
El esquema, que comenzará a tratarse en la Cámara de Diputados, promete alícuota de Ganancias del 15%, exención total de derechos de exportación, libre disponibilidad de divisas y estabilidad garantizada por tres décadas. La iniciativa llega en un contexto de búsqueda desesperada de inversión extranjera, pero abre interrogantes serios sobre el costo fiscal, la soberanía regulatoria y quiénes quedan afuera.
A diferencia del RIGI vigente, este nuevo régimen apunta exclusivamente a sectores que amplíen la frontera productiva del país. Quedan expresamente excluidos los proyectos que impliquen la simple ampliación o modernización de instalaciones ya existentes. El foco está puesto en desarrollos industriales, tecnológicos o de servicios vinculados a infraestructura digital estratégica.