Nueva encuesta: el bloque opositor al Gobierno ya representa casi el 60% del electorado

A casi tres años de gestión, la narrativa de la "herencia recibida" muestra signos de agotamiento estructural. Según el último estudio de CEOP, casi el 67% de los argentinos responsabiliza a la Libertad Avanza por la situación económica actual, frente a un 29,5% que mantiene señalamientos hacia el kirchnerismo.

El último informe nacional de la encuestadora CEOP confirmó el agotamiento de la narrativa de la herencia recibida para la Casa Rosada: a casi tres años de gestión, el 66,6% de los argentinos responsabiliza a Javier Milei por la situación económica actual, mientras que solo un 29,5% adjudica la culpa al gobierno anterior.

Sobre la base de un bloque opositor asentado en el 58,3% del electorado y un oficialismo que reúne el 35,1%, la sociedad ha dejado de mirar hacia atrás para juzgar de manera directa la administración del presente. Según el informe al que C5N tuvo acceso de forma exclusiva, el malestar social se profundiza ante la falta de expectativas y la perspectiva de nuevos recortes.

Por un lado, hay un 61,1% de la población que anticipa un horizonte económico negativo o estancado en el malestar, al tiempo que un 60,6% rechaza la continuidad del ajuste fiscal previsto para el Presupuesto 2027 y un 74,5% repudia los recortes en discapacidad. Con un 52,0% de los consultados demandando de forma expresa un cambio de rumbo en las urnas, la economía se consolida como el principal desafío que la gestión oficialista ya no puede delegar en el pasado.

Este clima de malestar configura un escenario político marcadamente adverso para el Gobierno, caracterizado por una oposición que no solo es mayoritaria, sino que tiende a consolidarse. La segmentación del electorado muestra que el bloque opositor (integrado por antimileístas y opositores periféricos) alcanza el 58,3% del total nacional, frente a un bloque oficialista (mileístas y oficialistas periféricos) que se ubica en el 35,1%, dejando apenas un 6,6% de independientes puros.

Es sobre este suelo social erosionado donde comienzan a emerger las nuevas dinámicas políticas, como los cortocircuitos entre Javier Milei y Patricia Bullrich o las disputas por el liderazgo opositor con figuras como Axel Kicillof.

Lo que demuestra el informe es que a Javier Milei se le terminó la excusa de la herencia porque a casi tres años de haber asumido, la gente ya no mira para atrás: la economía dejó de ser un problema del pasado para convertirse en la realidad que este Gobierno maneja todos los días. Por eso, un 52,0% exige un cambio de rumbo, mientras que solo un 32,1% quiere profundizar lo que se viene haciendo y un 14,1% prefiere aflojar un poco y moderar la mano.

La segunda novedad que arroja el informe: el mapa político se mueve a dos bandas

Por un lado, Axel Kicillof asoma como la figura con mayor proyección dentro del espacio opositor. Aunque su punto de partida en el total del país arranca con una imagen neta negativa (-10,1 puntos, fruto de un 44,2% de imagen positiva frente a un 54,3% de negativa), sus números cobran fuerza al hacer foco en el bloque opositor, que representa al 58,3% de la sociedad.

En ese electorado, su valoración positiva se dispara al 74,3% (con un saldo a favor de +50,9 puntos) y un 77% lo percibe como la renovación del peronismo, una mirada que alcanza al 45,6% en el total nacional. Además, la base opositora le reconoce atributos alineados con las demandas actuales: el 63,1% cree que puede proteger la industria nacional y el 62,3% confía en que puede recuperar los ingresos de la gente.

El gobernador bonaerense encabezó el primer Plenario Federal del MDF en la UTN de Villa Domínico.

El gobernador bonaerense encabezó el primer Plenario Federal del MDF en la UTN de Villa Domínico.

Por otro lado, la interna en la derecha enciende luces de alerta para el oficialismo. En un escenario donde Patricia Bullrich compitiera por separado, Javier Milei retendría el peso mayoritario de la marca libertaria con un 32,4% de los votos contra un 8,1% de la senadora. Sin embargo, el costo de una ruptura no es menor: la disputa le resta respaldos al Gobierno dentro de su propio electorado y se da en un terreno que se achica, donde un 56,4% de los consultados afirma que no votaría a ninguno de los dos.

En síntesis, el tablero político empieza a reacomodarse sobre una sociedad que reclama cambiar el rumbo. Mientras la oposición encuentra en Kicillof un emergente con piso sólido en su base pero con el reto de perforar su techo, la derecha corre el riesgo de dividirse y pelear por una porción cada vez más reducida del electorado.

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