Milei cerró un año legislativo adverso, con dos triunfos clave y proyecta un 2026 de gobernabilidad

El Gobierno atravesó un año legislativo dominado por los tropiezos y una estrategia defensiva frente a la oposición, pero consiguió dos victorias en el tramo final que le permitieron recomponer expectativas. Con más bancas propias desde diciembre, Milei busca encarar 2026 con una agenda de reformas más ambiciosa.

El gobierno de Javier Milei atravesó un turbulento 2025 en el Congreso, aunque logró cerrarlo con dos victorias de última hora que le dieron aire para encarar el inicio del nuevo año legislativo. Las elecciones de octubre y el posterior recambio parlamentario funcionaron como un punto de inflexión: después de pasar gran parte del año corriendo desde atrás una agenda dominada por la oposición, el oficialismo consiguió mejorar su posición en el tramo final.

Los magros números previos al 26 de octubre y la falta de negociación marcaron el período ordinario —que va de marzo a noviembre—, durante el cual se sancionaron apenas 11 leyes. A excepción de tres acuerdos internacionales que habían quedado pendientes de la gestión anterior, el resto de las normas aprobadas fueron impulsadas por bloques opositores.

Según el relevamiento de Directorio Legislativo, 2025 fue el año con menor producción legislativa de la última década. La falta de consensos y el uso intensivo de las herramientas de control por parte de la oposición fueron dos de los rasgos centrales del período.

De las 11 leyes sancionadas, ocho fueron iniciativas opositoras: la declaración de emergencia en Bahía Blanca; dos aumentos para jubilaciones; la Emergencia en Discapacidad; la modificación de los Aportes del Tesoro Nacional a las provincias; el financiamiento de las universidades nacionales; la Emergencia en Salud Pediátrica y la Ley Nicolás. Ningún proyecto impulsado por el oficialismo logró convertirse en ley durante el período ordinario.

Además del uso reiterado de los emplazamientos —la obligatoriedad de convocar a una comisión a partir de una votación en el recinto—, que alcanzaron los 20 casos, los vetos presidenciales también fueron protagonistas del año. De los ocho proyectos aprobados, siete fueron vetados por el Ejecutivo; la única excepción fue la Ley Nicolás. Aun así, la oposición, incluso con el acompañamiento de algunos aliados del oficialismo, consiguió insistir y revertir tres vetos: el de la Ley de Financiamiento Universitario, la Emergencia en Discapacidad y la Emergencia en Salud Pediátrica (Ley Garrahan).

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Ese escenario explica por qué, al menos hasta fines de noviembre, el oficialismo mantuvo una estrategia eminentemente defensiva, orientada a bloquear mediante vetos el avance de la agenda opositora.

Con el resultado electoral y el crecimiento de La Libertad Avanza en ambas cámaras, el clima político comenzó a modificarse. En el marco de las sesiones extraordinarias, el Gobierno se anotó dos victorias clave: la aprobación del Presupuesto 2026 —aunque resignó en el camino el Capítulo XI, que derogaba las leyes de universidades y discapacidad— y la sanción de la Ley de Inocencia Fiscal.

Quedaron pendientes otras cuatro iniciativas incluidas en el temario de las extraordinarias, que finalizaron el 30 de diciembre, aunque en la Casa Rosada descuentan que el período será prorrogado una vez concluido enero.

Un año legislativo en perspectiva

El bajo nivel de actividad de 2025 resulta aún más evidente al compararlo con otros años electorales, en los que tradicionalmente la producción legislativa se reduce. De acuerdo con Directorio Legislativo, en 2023 se aprobaron 34 proyectos; en 2021, 52; en 2019, 45; y en 2017, 86 iniciativas. En ese contexto, las 11 leyes sancionadas durante 2025 confirman un desempeño particularmente magro.

La agenda del Gobierno a partir de febrero

Entre los proyectos que no llegaron a tratarse en diciembre y que el oficialismo buscará reflotar durante el verano, en caso de que se prorroguen las sesiones extraordinarias, se encuentran la Ley de Compromiso Nacional para la Estabilidad Fiscal y Monetaria —que obtuvo dictamen en Diputados pero no se votó por falta de acuerdos—; la reforma laboral —que también cuenta con dictamen, aunque Patricia Bullrich admitió que tendrá cambios y que necesita sumar apoyos—; la reforma del Código Penal, anunciada pero sin un texto oficial presentado; y la modificación de la Ley de Glaciares.

En declaraciones a la prensa, Javier Milei sostuvo que “estamos en condiciones de avanzar en la reforma tributaria y en el endurecimiento de las penas del Código Penal en febrero. Y en ordinarias avanzaremos para concretar las reformas planteadas en el Consejo de Mayo”.

Sin embargo, más allá de los anuncios presidenciales, lo cierto es que la reforma tributaria todavía no cuenta con un proyecto formal. La reforma laboral, en cambio, incluye algunos aspectos vinculados a esa materia, lo que generó cuestionamientos de la oposición por su ingreso a través del Senado y no de la Cámara de Diputados.

De cara a 2026, el oficialismo buscará cambiar de manera drástica su desempeño legislativo. En referencia a la sanción del Presupuesto, Milei afirmó que se trató de “probablemente la jornada legislativa más importante de la historia argentina”. Más allá de la exageración, la frase ilustra la búsqueda de épica del Gobierno en esta nueva etapa de su relación con el Congreso.

Otro gesto en esa misma dirección fue la presencia del Presidente en el recinto de la Cámara de Diputados durante la jura de los nuevos legisladores, en contraste con el 10 de diciembre de 2023, cuando decidió no asistir al Congreso para pronunciar su primer discurso.

En un mensaje difundido en Navidad, Milei volvió a reforzar esa expectativa: “Abróchense los cinturones porque va a haber muchas más reformas”, anticipó, en lo que funciona como una señal del rumbo que el Gobierno intentará imprimirle al año legislativo 2026.

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