Tras una reunión con funcionarios del Gobierno, la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS), que agrupa a clínicas, sanatorios y hospitales privados, decidió dar marcha atrás con el cobro de copagos que tenían pensado aplicar a partir del 1 de enero de 2022.
En un comunicado, la entidad explicó que la Superintendencia de Servicios de Salud garantizó que arbitrará las medidas necesarias para que las empresas de medicina prepaga y las obras sociales les trasladen los mayores ingresos que obtendrán a partir del próximo mes cuando apliquen una suba del 9 % en sus cuotas.
Desde las prepagas, el presidente y propietario de Swiss Medical Group, Claudio Belocopitt, solicitó revisar los aumentos de pactados con el Gobierno debido a que “todos los números se corrieron” en el “segundo semestre”.
"Los representantes de la FAPS informaron una vez más a las autoridades nacionales la crítica situación económica de las empresas del sector prestador y la necesidad de implementar medidas de fondo que permitan sortear esta situación y construir las bases para un sistema sostenible”, precisaron.