Tiene fuertes opiniones sobre economía y política, ataca cada dos frases al kirchnerismo, defiende a capa y espada a Milei y, entre publicación y publicación, muestra fragmentos de su vida cotidiana en Buenos Aires. Se presenta en las redes como Lucía Libertaria y podría ser una más entre las muchas creadoras de contenido inclinadas hacia la derecha que siguen la estela marcada en su día a día por Lilia Lemoine.
La diferencia es que Lilia existe y Lucía no.
Lucía Libertaria es un avatar generado con inteligencia artificial que durante este año comenzó a ganar visibilidad en Instagram, TikTok, X y Facebook. Su aparición representa la versión argentina de un fenómeno que ya comenzó a observarse en otros países: influencers virtuales que adoptan identidades políticas reconocibles, construyen comunidades de seguidores y producen contenidos ideológicos mayormente enfocados a captar la adhesión de audiencias jóvenes.
Como en tantas otras tendencias del universo digital, la ultraderecha llegó antes que nadie al fenómeno y sentó las bases de su utilización a nivel global a partir de exitosos personajes pro Trump como Jessica Foster y Emily Hart. El denominador común hasta la fecha es que se trata de mujeres jóvenes, con aires de “chicas comunes” y rabiosamente anti izquierdistas y anti feministas.
Lucía se presenta a sí misma como una piba de Buenos Aires, “de derecha” y “libertaria”, a la que le gusta “informar sin vueltas”. De pronto aparece en un bar como paseando por la ciudad o viendo un partido de la Selección con la camiseta puesta. Una porteña como cualquier otra.
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Un relevamiento publicado en agosto por el portal Chequeado registró que sus distintas cuentas acumulaban cerca de 24.000 seguidores. La organización verificó además que el perfil no informaba claramente que el personaje fuera una identidad artificial y que la cuenta fue creada cuando Milei asumió la presidencia, pero recién comenzó a publicar contenidos este año.
Entre esas dudas no está, claramente, la de su orientación política. En sus videos, la rubísima y hegemónica Lucía sale a defender las principales medidas la administración de Milei. Recientemente, su militancia estuvo centrada en la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, el proyecto de Inocencia Fiscal y modificaciones vinculadas con la protección de la propiedad privada y el régimen de tierras rurales.
Uno de sus videos, dedicado precisamente a los cambios relacionados con la inviolabilidad de la propiedad privada, superó las 360.000 reproducciones en Instagram.
Julia, la amiga y compañera riojana de Lucía
El caso de Lucía no es único en el país. Julia Riojana, otro avatar generado con IA, se presenta como una joven de La Rioja y también se define como “liberal libertaria”. Sus contenidos combinan el respaldo al Gobierno nacional con críticas furibundas a la administración provincial de Ricardo Quintela. Como Lucía, construye además una biografía visual: aparece de viaje por Buenos Aires y Talampaya, visitando bodegas o reuniéndose con amigas. Entre Instagram, TikTok y X acumulaba cerca de 8.000 seguidores en agosto.
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La fórmula y su factura técnica es prácticamente igual a la de su "compañera" porteña", lo que hace pensar en una misma mano detrás de ambas cuentas. Al igual que Lucía, Juliana despliega una de las características centrales de esta nueva clase de actor político digital: no alcanza con publicar consignas, el objetivo es generar la sensación de que detrás de las opiniones existe una persona con gustos, rutinas, amistades y experiencias.
Jessica Foster y Emily Hart, las "chicas MAGA" que sentaron las bases
Estados Unidos es la usina original de esta nueva tendencia. Allí, la combinación entre inteligencia artificial, monetización de contenidos y polarización política produjo una proliferación de personajes vinculados al universo MAGA, el movimiento articulado alrededor de Donald Trump.
Uno de los primeros casos de éxito fue Emily Hart. Presentada como una joven enfermera estadounidense, rubia y conservadora, publicaba imágenes practicando tiro, pescando, tomando cerveza o posando con símbolos estadounidenses. Al mismo tiempo difundía mensajes contra el aborto, la inmigración ilegal y la agenda “woke”.
Una investigación de la revista Wired reveló que Emily había sido creada por un estudiante de 22 años que vive en India. Su objetivo inicial no era participar directamente en una campaña electoral, sino encontrar un nicho capaz de generar audiencia y monetización. El creador explicó que comenzó a estudiar los códigos culturales del movimiento MAGA y los incorporó sistemáticamente al personaje. El resultado fueron videos con millones de visualizaciones y miles de seguidores.
La experiencia expone una zona donde las fronteras entre propaganda, entretenimiento y negocio se vuelven difusas. Un personaje puede difundir posiciones políticas no porque sus creadores tengan necesariamente una militancia ideológica, sino porque determinadas identidades generan interacciones y, por lo tanto, ingresos.
Algo parecido ocurrió con Jessica Foster, posiblemente uno de los casos de mayor alcance. El personaje se presentaba como una integrante del Ejército estadounidense, defensora del accionar del ICE y simpatizante de Trump. Sus imágenes la mostraban con uniforme militar, junto a aviones de combate e incluso junto con el presidente y otros dirigentes mundiales como Putin y Zelenski.
Jessica Foster, en una foto trucada junto a Donald Trump.
Foster comenzó a publicar contenido en 2025 llegó a reunir alrededor de un millón de seguidores en pocos meses. El diario The Washington Post fue el primero en revelar que el personaje había sido creado mediante herramientas de inteligencia artificial, mientras que otras investigaciones mostraron que la cuenta derivaba parte de su audiencia hacia contenido de Only Fans. En marzo de este años, sus cuentas fueron cerradas por Meta con el argumento de que violaba sus normas comunitarias, específicamente por la difusión de contenido manipulado y engañoso con IA.
Del otro lado del océano, durante la reciente campaña para las elecciones legislativas alemanas aparecieron numerosos perfiles de mujeres generadas mediante IA que expresaban posiciones cercanas a la ultraderecha y manifestaban su intención de votar por Alternativa para Alemania (AfD). Algunas cuentas reconocían su carácter artificial, mientras que muchas otras construían una apariencia mucho más ambigua, dando a entender que se trataba de personas de carne y hueso.
Sería exagerado otorgarles mucho mérito a las "militantes de IA", pero lo cierto es que AfD arrasó este domingo en los comicios regionales de Alta-Sajonia y probablemente se convertirá en la primera formación de ultraderecha en gobernar una región alemana desde el final de la Segunda Guerra mundial. Vientos de época.