El presidente Javier Milei afirmó este lunes en una entrevista con la cadena francesa LCI que "Europa se está hundiendo", como antesala de su viaje a París para participar en el evento empresarial Argentina Week del 30 de septiembre al 2 de octubre.
Durante el diálogo televisivo, el mandatario cuestionó con dureza el modelo de Estado de bienestar europeo y responsabilizó al socialismo, la socialdemocracia y el wokismo por el estancamiento del continente. "No se negocia con el mal. El socialismo es el mal absoluto", sentenció.
"Europa no solo tiene un problema económico, sino también un problema terrible con la inmigración. El problema migratorio es terrible. Hay ejemplos terribles. Recientemente, Escocia, Gales e Irlanda del Norte pidieron salir del Reino Unido", sostuvo Milei durante la entrevista.
"El wokismo ha cometido un verdadero desastre en Europa. Y da la impresión de que si no se toma conciencia de esta situación, Europa va a dejar de ser lo que representó para Occidente. Hay dirigentes como Meloni o incluso Viktor Orbán, que lamentablemente perdió una elección. Ellos entienden perfectamente este estado de cosas, pero la posición progresista woke destruye a Europa, la cuna de la civilización occidental", agregó el Presidente.
Milai remarcó que Europa "es una zona que se ha estancado, que no puede crecer con un Estado de bienestar, que es verdaderamente perverso", y reiteró que los problemas que tiene son "por culpa de las políticas migratorias".
"El trabajo del presidente Trump es extraordinario"
En materia geopolítica, el líder libertario ubicó a Estados Unidos e Israel como sus principales aliados globales y rechazó las críticas contra el candidato republicano norteamericano. "El trabajo del presidente Trump es extraordinario", aseguró.
En ese marco, el Presidente ratificó la soberanía nacional sobre las Islas Malvinas y exigió al Reino Unido la apertura de un canal diplomático. "Las Malvinas son argentinas. Por la historia, por el derecho, y está perfectamente documentado", remarcó.
El Gobierno trabaja en una política de Estado sobre el archipiélago y apela a la vía pacífica ante la crisis política y económica británica. "Nada de guerra. No hablamos en absoluto de guerra. Hablamos de recuperar esas islas por la vía diplomática", aclaró.