Empresarios de la industria textil impulsan una Ley "Anti Shein" en el Congreso

El objetivo es combatir las prácticas desleales y proteger a la industria nacional. Se presentaría después de las elecciones. El Gobierno la rechaza, pero algunos diputados la apoyan.

Un proyecto de ley impulsado por empresarios de la industria de la indumentaria busca regular la entrada de productos de plataformas de "ultra fast fashion" como Shein o Temu. El objetivo principal es combatir lo que el sector considera prácticas desleales y proteger a la industria nacional, que enfrenta una profunda crisis. La iniciativa, que ya generó debate político, se presentaría después de las elecciones y busca conseguir un amplio consenso entre distintos bloques legislativos.

Según informó Ámbito, la Cámara Argentina de la Indumentaria (CIAI) está a la cabeza de este proyecto, que fue apodado extraoficialmente como la "Ley Anti Shein". La propuesta se centra en la implementación de una serie de medidas regulatorias para las importaciones. Estas incluyen la imposición de controles ambientales y de toxicidad, la exigencia de certificados de origen para la mercadería, y la aplicación de cambios arancelarios e impositivos. La inspiración directa para esta iniciativa es la ley que Francia aprobó recientemente para regular este mismo tipo de comercio.

El contexto económico que rodea a este proyecto es crítico para el sector textil argentino. Según datos de la Fundación Protejer, la industria atraviesa una crisis significativa. Durante el segundo trimestre de 2025, el 50% de las empresas textiles reportaron una caída promedio del 7% en sus ventas en comparación con el año anterior. La situación es aún más grave al analizar los últimos dos años, en los que ocho de cada diez empresas experimentaron una disminución promedio del 28% en sus ventas. Esta recesión en el sector impulsa la búsqueda de medidas que frenen lo que consideran una competencia desleal.

La propuesta legislativa ya encontró eco en el Congreso, donde recibió el apoyo de algunos referentes de la oposición "dialoguista" y de otros bloques como el radicalismo y Encuentro Federal. El diputado Miguel Ángel Pichetto se expresó públicamente en favor del proyecto, argumentando que las importaciones de plataformas chinas como Shein tienen un "efecto letal para la industria nacional".

"El festival de desregulaciones no es gratis. El efecto de las importaciones chinas y de las plataformas como Shein es letal para la industria nacional. Hay ajustes de personal en seis de cada diez empresas. ¿De qué sirve ayudar al consumidor abaratando importaciones, si pierde el trabajo y ni siquiera podrá comprar esos productos? Urge implementar fuertes aranceles a estas importaciones", se preguntó Pichetto en su cuenta de X.

Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/MiguelPichetto/status/1960817706359238978&partner=&hide_thread=false

El sector también busca alianzas con cámaras de otros países de la región, como México, Brasil y Uruguay, que ya han tomado medidas similares, como la imposición de un IVA del 22% a las compras internacionales en el caso de Uruguay.

Los promotores de la ley se inspiran directamente en la normativa francesa, que incluye la aplicación de tasas ecológicas progresivas por prenda vendida y la prohibición de la publicidad de la moda ultra rápida en medios y redes sociales. El proyecto argentino sumaría a estas medidas otros puntos clave, como impuestos y aranceles más altos.

Fuerte rechazo por parte del Gobierno a la "Ley Anti-Shein"

El diputado oficialista José Luis Espert calificó a los empresarios del sector como "empresaurios impresentables" y los instó a competir, señalando que el precio de la ropa en Argentina es excesivamente alto en comparación con el resto del mundo.

El vocero presidencial, Manuel Adorni, también se pronunció en contra, criticando los altos márgenes de ganancia de la industria nacional. Mostró imágenes de prendas que, supuestamente, corresponden a uno de los empresarios que impulsan la ley, y que se venden a precios hasta tres veces mayores que los de Shein. Argumentó que esta diferencia de precios demuestra el verdadero motivo detrás del proyecto: hacer que los argentinos paguen precios inflados en lugar de optar por alternativas más económicas.