El DNU de Javier Milei, Mauricio Macri y los '90 recargados

La promesa de que terminar con las regulaciones del Estado traerán un futuro mejor ya fue utilizada por Menem. Ahora Milei sale a jugar el segundo tiempo que añoraba Macri, sin gradualismo y a fondo.

En la cadena nacional del 20 de diciembre el presidente Javier Milei habló de la decadencia que aqueja a la Argentina en los últimos 100 años, a todas luces una exageración que inclusive hecha por tierra lo hecho por Carlos Menem, quien a juicio del libertario “fue el mejor presidente de la historia”. El mensaje grabado acompañado por su gabinete –integrado por buena parte de dirigentes de cepa 100% casta– planteó un país al borde del abismo para a renglón siguiente lanzar el decreto de necesidad y urgencia titulado Bases para la reconstrucción de la economía argentina.

En su libro Para Qué, Mauricio Macri también un declarado enamorado del riojano, planteó sin medias tintas los aprendizajes que obtuvo en su presidencia del 2015 a 2019 para así ganar el segundo tiempo. Justamente, el capítulo 25 se titula segundo tiempo y expone sin medias tintas que la Argentina necesita apertura de importaciones, privatizaciones de empresas públicas, despidos masivos, y reformas laboral, sindical, previsional y fiscal.

La vida de Milei y Macri aparece atravesada por el amor incondicional a la gestión neoliberal de Carlos Menem. Claro que ese amor tiene diferentes motivaciones. De parte de Mieli es una admiración sustentada en el dogmatismo liberal que lo motiva, en cambio para Macri los '90 consolidaron los negocios del clan familiar a costa del Estado que tanto aborrece el hijo del fallecido Franco.

Mauricio Macri

Para el segundo tiempo Macri apuntó a los piquetes y cortes de calle. “Tendremos que replantearnos, la sociedad y sus líderes, la política en materia de cortes de calles y rutas”, escribió y anticipó el fin del derecho a la protesta: “Las calles son de todos los ciudadanos y todos tienen derecho a transitarlas. El derecho de protesta debe encontrar un límite cuando perjudica a terceros”.

La senda que marcaron Alsogaray y Martínez de Hoz

Todos los preceptos de Macri resumidos en ese capítulo de su libro siguen con un compendio de lugares comunes utilizado por los liberales argentinos como Álvaro Alsogaray y José Alfredo Martínez de Hoz. En democracia o en dictadura, los dirigentes liberales no son para nada originales. Con el manual en la mano –como una Biblia o la Torá o el Corán– apuntan siempre a la decadencia de un Estado que “es una máquina de impedir”. Desde ese lugar común siembran las bases para desregular y correr al Estado. Entonces abren las puertas a la concentración y la cartelización de la economía. El resultado, siempre el mismo: unos pocos felices y la gran mayoría luchando el día a día.

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La interna de Cecilia Bolocco y Carlos Menem en medio de la intervención de su hijo Máximo
La interna de Cecilia Bolocco y Carlos Menem en medio de la intervención de su hijo Máximo

Si pudiéramos tener el auto DeLorean que manejaba Marty McFly y viajar al pasado, más precisamente al 31 de octubre de 1991, tendríamos la oportunidad de ser testigos de la cadena nacional encabezada por Carlos Menem. Ese día, acompañado por su gabinete entre quienes estaban Domingo Cavallo, Guido Di Tella, Eduardo Duhalde y José Luis Manzano, anunció la entrada en vigencia del decreto 2284/91 que consolidó el plan neoliberal que el 1 de enero de aquel año se había iniciado con la entrada en vigencia de la Convertibilidad, 1 peso-1 dólar.

En aquel mensaje –también leído al igual que Milei– Menem anunció “un conjunto de decisiones que apuntan a continuar la transformación de raíz de nuestro sistema económico y social para el beneficio de la estabilidad, del crecimiento, de la inversión, del trabajo y de la producción”.

“Para beneficio principal de los más desposeídos en un marco de justicia y de libertad”, agregó el riojano en la cadena nacional. Y enfatizó que “a partir de hoy rompemos la telaraña de un Estado prebendario, asfixiante y arbitrario que trabó la vida productiva nacional con un conjunto de innecesarias regulaciones”.

“A partir de hoy sentamos las bases firmes para favorecer un proceso de inversión de iniciativa económica y de equidad social”, sentenció y expresó su confianza “en cada ciudadano anónimo que tiene en sus manos la formidable herramienta de la libertad para asegurar la justicia social”.

Entre otras medidas, se dejaron sin efecto “las restricciones a la oferta de bienes y servicios en todo el territorio nacional” y se dispusieron “medidas de desregulación y liberación del transporte, primero el de carga y luego el de personas”.

También se desreguló completamente el comercio exterior, “suprimiendo todas las restricciones, los cupos y otras limitaciones a las exportaciones y las importaciones”. Además, se dispuso una simplificación de los trámites de la Aduana y una reforma en materia fiscal.

“Sin regulaciones absurdas sin trabas improductivas, sin papeleos, sin ponerle un chaleco de fuerza a la creatividad, la inteligencia y la iniciativa de cada uno de nosotros, reformamos el estado, reformamos el mercado”, enfatizó Menem aquel día de 1991 y cerró “continuamos hoy un camino histórico”.

En aquel año 1991, el gobierno del riojano estableció un plan a fondo, que incluyó la Convertibilidad y el DNU que desreguló la economía. En dos tiempos, dispuso un plan económico que apoyaron empresarios y políticos.

Claro que lo que siguió fue un mercado eufórico por la liberación y la falta de control estatal, la convertibilidad se mantuvo como la hipertensión silenciosa de la Argentina que terminó estallando en 2001, pero que antes tuvo en el segundo mandato de Carlos Menem una degradación social y económica. En 1992 la pobreza alcanzaba al 30% de los argentinos, pero en 1999 era del 40%. Hubo cierres de empresas y altos niveles de desocupación. El saldo de la década menemista fue altamente funesto para todos los argentinos.

Una paradoja fatal del destino

Como una paradoja fatal del destino, el 20 de diciembre de 2023 Javier Milei repitió la puesta en escena de Menem para realizar el anuncio del DNU desregulatorio. Unos días antes, el ministro de Economía Luis Caputo había dado a conocer el Plan de Estabilización “para terminar con el déficit fiscal, el origen del problema y la fuente primaria de la inflación”.

El segundo tiempo que añoraba Mauricio Macri, lo salió a jugar de titular Javier Milei este 10 de diciembre, cuatro años después de que el líder del PRO abandonó la Casa Rosada sin lograr la relección.

Macri añoraba los ’90, y después de perder las elecciones en 2019 a manos de Alberto Fernández se mantuvo en la vida política para insistir en la necesidad de dejar atrás el gradualismo e ir a un programa de shock. En el pacto de Acasusso vio la oportunidad de llevar adelante sus ideas apoyando con Patricia Bullrich a Javier Milei de cara al balotaje en el que finalmente derrotó a Sergio Massa.

Las ideas de Macri son las mismas de Menem en 1991, y las que repite un recargado Javier Milei.

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