La Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal —integrada por los jueces Alejandro Slokar, Guillermo Yacobucci y Angela Ledesma— resolvió declarar inadmisible la queja deducida por la defensa del gendarme Guerrero.
El máximo tribunal penal del país rechazó el recurso de queja interpuesto por la defensa y confirmó su procesamiento por lesiones graves agravadas, luego de que hiriera al fotógrafo en la marcha de los jubilados al Congreso.
La Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal —integrada por los jueces Alejandro Slokar, Guillermo Yacobucci y Angela Ledesma— resolvió declarar inadmisible la queja deducida por la defensa del gendarme Guerrero.
El acusado quedó así procesado por los delitos de delito de lesiones gravísimas agravadas por abuso de su función en carácter de miembro integrante de una fuerza de seguridad en concurso real con el delito de abuso de armas agravado por abuso de su función en carácter de miembro integrante de una fuerza de seguridad reiterado en cinco oportunidades.
El tribunal consideró que “en el caso existe doble conformidad judicial” y que la defensa particular “no ha argumentado adecuadamente la existencia de una cuestión federal” para habilitar la intervención de la instancia extraordinaria.
El hecho ocurrió el 12 de marzo de 2025, durante la denominada “marcha en defensa de los jubilados” en las inmediaciones del Congreso Nacional. Según la reconstrucción judicial, Guerrero se encontraba junto a un camión hidrante de la Policía Federal en la intersección de las calles Hipólito Yrigoyen y Solís cuando efectuó varios disparos con una pistola lanzagases marca “Federal y Halcón”.
A las 17:18:05 horas, uno de esos proyectiles impactó directamente en la cabeza de Pablo Nahuel Grillo, quien se encontraba a unos 50 metros de distancia en posición de cuclillas tomando fotografías.
Las pericias balísticas y los análisis de videos aportados por medios de comunicación y organismos como el "Mapa de la Policía" fueron determinantes: el gendarme no disparó en parábola hacia arriba (ángulo de 45°), como ordenan los protocolos de seguridad para que el proyectil pierda energía cinética, sino que lo hizo de forma casi horizontal (1.5° de inclinación), convirtiendo al cartucho de gas en un proyectil letal.
El impacto le provocó a Grillo una fractura expuesta de cráneo y hematomas cerebrales severos que requirieron múltiples cirugías, incluyendo una craneoplastía bilateral.
Solo fue a principios de este año que Grillo fue dado de alta y regresó a su casa en Lanús. Aunque todavía enfrenta secuelas neurológicas y motoras que requieren tratamiento diario, ha recuperado la palabra, la memoria y la capacidad de interactuar.
Este avance le permitió, hace apenas unas semanas, firmar su propio escrito para presentarse como querellante en la causa en tanto “víctima directa de los delitos cometidos por el Cabo Primero Héctor Jesús Guerrero y demás integrantes de la Gendarmería Nacional Argentina y Ministerio de Seguridad Nacional que se encuentran bajo investigación”.