El 29 de enero de 1962, poco antes de que lo destituyesen, el entonces presidente Arturo Frondizi firmó un acta junto con los tres secretarios militares de su gobierno, el general Rosendo María Fraga, el contralmirante Gastón Carlos Clement y el brigadier Jorge Rojas Silveyra, mediante la cual volvió a quedar prohibido pronunciar el nombre de Juan Domingo Perón que nuevamente fue denominado como “el tirano prófugo”.
Además, vía la rehabilitación del Decreto N°4161 el peronismo quedó otra vez proscripto. “El retorno de Perón es imposible”, señalaron.
También en el acta se estableció que “estaban inquebrantablemente decididos a impedir por todos los medios el retorno al poder o a la vida política del prófugo depuesto o a la restauración del régimen oprobioso por él creado”.
El 16 de marzo se firmó otra acta secreta por la cual el presidente se comprometió a intervenir las provincias donde triunfase el neoperonismo. Se acordó que no era posible “retornar al régimen de Perón”
A pesar de haber cumplido con ese compromiso tras los resultados negativos sufridos el 18 de marzo, Frondizi fue destituido el 29 de marzo de 1962. Ese día fue detenido por los militares golpistas y un decreto del Poder Ejecutivo de José María Guido convalidó su detención sin juicio durante dieciocho meses, impidiéndole participar a él de las elecciones de 1963.