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Víctor Dell´Aquila, llegó desde Solano hasta el Monumental para "El Abrazo del Alma"

La historia de Víctor, un hombre sin brazos, que celebró junto a Alberto "Conejo" Tarantini y Ubaldo "Pato" Fillol la final del Mundial 78 que trascendió las fronteras.

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  • Víctor Dell’Aquilla (66) es un fanático de Boca que a sus 12 años sufrió una accidente y tuvieron que amputarle sus brazos y en la final del Mundial 78 se convirtió en un ícono a partir de una imagen histórica de aquel triunfo de Argentina Campeón: "El Abrazo del Alma".

    Nativo de San Francisco Solano, Víctor corrió a "abrazarse" con Ubaldo "Pato" Fillol y Alberto " Conejo" Tarantini apenas el árbitro pitó el final de Argentina 3 - Holanda 1 y un fotógrafo captó el momento más emotivo de aquel tiempo. Había salido ese día en colectivo desde Solano hasta le Monumental, sólo para ver al único jugador del equipo xeneize del seleccionado nacional, Tarantini, con la idea de saludarlo en plena cancha y en plena dictadura militar.

    Se coló en la tribuna Alcorta media y después fue bajando, ya en el suplementario, Argentina ganaba 3 a 1 y el árbitro italiano Sergio Gonella había marcado un minuto de descuento, es decir que se iban a jugar 121 minutos. Buscó el hueco entre una consigna policial y otra con perros, que no podían ingresar a la cancha de césped, se colgó del alambrado y saltó el foso. Así entró al campo de juego y se puso atrás del arco de Fillol para esperar la pitada final.

    Argentina era Campeón del Mundo, ganaba 3 a 1 en un estadio lleno de una tarde gris. El cielo anunciaba una lluvia de lágrimas de emoción y Víctor estaba ahí. Cuando el referí hizo sonar el silbato se produjo la locura. Una locura reprimida de una ciudadanía reprimida.

    Víctor lo primero que hizo fue ir a buscar a Tarantini y éste a sus compañeros, mientras que Fillol abandonó el arco y se fue al borde del área. Ahí se arrodilló, juntó sus manos y realizó una plegaria. Cuando el Conejo lo vio volvió hacia su compañero, al tiempo que Víctor Dell’Aquilla, vestido con un pullover que le había tejido su hermana, corrió detrás suyo. Cuando Tarantini abrazó a Fillol la zapatilla derecha de Víctor tocó los botines de los dos jugadores y los abrazó sin poder abrazarlos.

    Fue entonces cuando Ricardo Alfieri, patriarca de fotógrafos, sacó la foto que se tituló El Abrazo del Alma, esa que marcó la diferencia. Porque mientras todos los demás fotógrafos estaban sacando imágenes de la vuelta olímpica y de los papelitos, ésta quedó como un símbolo del campeonato mundial de 1978, tanto que la FIFA utiliza la gigantografía de esa foto como símbolo del campeonato mundial de fútbol. Te lo cuento, porque fui Testigo de la Historia.

    *Ernesto Chequis Bialo. Periodista deportivo.

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