El gobierno de Nicolás Maduro advirtió que podría declarar un "estado de conmoción" en Venezuela ante la presencia de buques y submarinos estadounidenses en el Caribe, en operaciones que Washington define como “antidrogas”. Según Caracas, la medida busca proteger la soberanía y preparar al país frente a lo que considera amenazas externas.
“Ya podríamos decir que está casi listo el primer decreto y las otras medidas legales que permiten al Estado responder ante una situación de agresión”, aseguró Maduro tras una reunión con los principales funcionarios de su administración, entre ellos la vicepresidenta Delcy Rodríguez, el ministro de Defensa Vladimir Padrino López y la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Caryslia Beatriz Rodríguez.
El mecanismo permitiría suspender derechos y garantías constitucionales por un plazo inicial de 90 días, prorrogables. El gobierno sostuvo que la medida permitiría movilizar “a toda la nación” frente a lo que considera riesgos extranjeros, y la propaganda oficial mostró marchas de civiles armados y militares en Caracas, en un despliegue con fusiles y vehículos blindados.
El chavismo interpreta las maniobras estadounidenses como un intento de presionar políticamente al país. El detonante fue la difusión de un video del presidente estadounidense, Donald Trump, en el que ironizaba sobre la milicia venezolana. Padrino López calificó la publicación como un acto de “supremacismo” y “racismo” y condecoró a las milicianas que participaron en la movilización oficial.
En la concentración, militantes y civiles armados reafirmaron su disposición a “defender al presidente” frente a una posible intervención. “No vamos a permitir que ningún imperio norteamericano invada nuestro país y estamos preparados para lo que ellos quieran”, aseguró Dailyn Mota, miliciana presente en el acto.
La tensión se inscribe en un contexto de denuncias sobre vínculos del gobierno venezolano con el narcotráfico, especialmente el llamado “Cártel de los Soles”, mientras Estados Unidos insiste en desmantelar redes de tráfico en la región. Desde Washington, se destacó que sus operativos buscan destruir estas redes, aunque Caracas denunció “ajusticiamientos de pescadores” durante recientes intervenciones en aguas caribeñas.