Un sismo de magnitud 5,5 sacudió este domingo el territorio de Cuba, según confirmó el Centro Sismológico Europeo del Mediterráneo (EMSC). Pese a la intensidad del fenómeno, las autoridades locales no reportaron víctimas ni daños materiales de forma preliminar.
El organismo internacional ajustó la medición del evento, que inicialmente fue calculado en una magnitud de 5,9 antes de fijarse en la cifra definitiva. El epicentro se localizó a una profundidad de 15 kilómetros, lo que favoreció la percepción del temblor en diversas localidades.
Ante el evento, los organismos de seguridad descartaron de inmediato la emisión de alertas de tsunami para las costas cubanas. No obstante, los servicios de emergencia instaron a los ciudadanos a "mantenerse informados a través de los canales oficiales" mientras continúa el monitoreo técnico.
La actividad sísmica se concentró en el oriente de la isla, una región con alta vulnerabilidad debido a su configuración geológica. Esta zona se encuentra bajo la influencia directa de la Falla de Oriente, punto de fricción entre las placas tectónicas del Caribe y Norteamérica.
Santiago de Cuba, señalada históricamente como la "capital sísmica" del país, se mantiene bajo vigilancia especial por parte de los expertos. La ciudad es el centro urbano más propenso a este tipo de contingencias debido a su proximidad con el límite de placas.
Especialistas recordaron que, aunque la zona registra movimientos de considerable magnitud con frecuencia, la mayoría no deriva en tragedias. Este historial de baja siniestralidad se atribuye a la distancia de los epicentros respecto a los centros poblados y a la modernización de los sistemas de detección.