Una avioneta civil que transportaba paracaidistas se estrelló este domingo en la localidad de Tomblaine, en el este de Francia, provocando la muerte de las once personas que viajaban a bordo. El accidente ocurrió pocos minutos después del despegue desde el aeródromo de Nancy-Essey y generó un amplio operativo de emergencia.
De acuerdo con las autoridades locales, entre las víctimas se encuentran el piloto, cinco estudiantes y cinco instructores vinculados a una escuela de paracaidismo que utilizaba la aeronave para sus actividades. Según trascendió, varios familiares de los ocupantes se encontraban en el aeródromo al momento de la tragedia.
El avión cayó prácticamente en forma vertical sobre una zona urbanizada cercana a un centro comercial y a un barrio residencial. A pesar de la violencia del impacto, las autoridades confirmaron que no hubo personas heridas en tierra, una circunstancia que calificaron como "milagrosa" debido a la cercanía de viviendas y comercios.
Tras el siniestro, la policía pidió a la población evitar el área mientras trabajan los equipos de rescate y los investigadores. En tanto, el ministro de Transportes de Francia, Philippe Tabarot, y el ministro del Interior, Laurent Núñez, viajaron al lugar del accidente, al que definieron como una "terrible tragedia".
Además, se informó que la mitad de los paracaidistas fallecidos eran enfermeros, aunque por el momento las autoridades no difundieron la identidad de las víctimas ni las causas que provocaron el desplome de la aeronave, cuya investigación ya fue iniciada.