"Se acerca el invierno": dura advertencia del expresidente ruso por el vencimiento del tratado de armas con Estados Unidos
Dmitri Medvédev confirmó que Moscú y Washington quedaron, por primera vez desde 1972, sin un acuerdo que limite sus arsenales nucleares. El fin del Nuevo START abre un escenario de mayor tensión estratégica y revive los peores fantasmas de la Guerra Fría.
"Se acerca el invierno": dura advertencia del expresidente ruso por el vencimiento del tratado de armas con Estados Unidos
Rusia y Estados Unidos ya no tienen ningún tratado vigente que limite el despliegue de armas nucleares estratégicas entre las dos principales potencias atómicas del mundo. Así lo advirtió el expresidente ruso y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, tras el vencimiento formal del Nuevo START, ocurrido el 5 de febrero.
“Por primera vez desde 1972 no hay ningún acuerdo que restrinja las fuerzas nucleares estratégicas”, escribió Medvédev en la red social X, en un mensaje cargado de simbolismo. Para reforzar la advertencia, acompañó el texto con una imagen del Rey de la Noche, personaje de Game of Thrones y la frase “Se acerca el invierno”, en alusión a un escenario de creciente oscuridad y conflicto.
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El Nuevo START había sido firmado en 2010 por el propio Medvédev y el entonces presidente estadounidense Barack Obama, y prorrogado por cinco años en 2021. El tratado fijaba límites claros: un máximo de 700 sistemas de lanzamiento activos, 1.550 ojivas nucleares desplegadas y 800 lanzadores en total para cada país. Con su expiración, esos topes dejaron de existir.
Moscú había suspendido su participación en el acuerdo en febrero de 2023, en el marco del conflicto con Ucrania, al acusar a Washington de erosionar el sistema de control de armas mediante la expansión de la OTAN. Aun así, las autoridades rusas insistieron durante meses en que respetarían las restricciones hasta el final de la vigencia del pacto.
En septiembre pasado, Vladimir Putin propuso extender el tratado por un año más si Estados Unidos adoptaba una medida equivalente. Donald Trump, de regreso en la Casa Blanca, calificó inicialmente la idea como “buena”, pero luego evitó pronunciarse con claridad sobre la expiración del acuerdo. Uno de los puntos de fricción fue la exigencia estadounidense de sumar a China a un eventual nuevo esquema, pese a que el arsenal nuclear chino sigue siendo muy inferior al ruso y al norteamericano.
Desde el Kremlin, el vocero Dmitri Peskov fue más directo: advirtió que el mundo podría quedar “en una situación más peligrosa que hasta ahora”. Sin reglas ni mecanismos de verificación, el control del armamento nuclear vuelve a quedar librado a la desconfianza mutua y al equilibrio precario del poder. En ese contexto, la frase elegida por Medvédev funciona menos como metáfora y más como advertencia.