Joseph Ratzinger, quien pasará a la historia como el Papa Benedicto XVI, fallecido este sábado a los 95 años, fue el primero en renunciar a su tarea desde la Edad Media.
Joseph Ratzinger, quien pasará a la historia como el Papa Benedicto XVI, fallecido este sábado a los 95 años, fue el primero en renunciar a su tarea desde la Edad Media.
Hasta este momento, el único que había abandonado el pontificado era Gregorio XII, quien lo había hecho en 1415. Claro, en general, el papado se extiende hasta que la muerte del Sumo Pontífice en actividad obliga a preparar la sucesión.
Ratzinger nació en Marktl am Inn, diócesis de Passau, en Alemania, el 16 de abril de 1927 y fue bautizado ese mismo día. Hijo de un comisario de Gendarmería y una madre modesta proveniente de familia de artesanos, se crió con la fe católica como faro.
Según su biografía oficial, transitó sus primeros años de vida en Traunstein, cerca de la frontera con Austria, a treinta kilómetros de Salzburgo. Allí inició su camino en la fe, algo boicoteada por los Nazis. Ese contexto lo ayudó a fortalecer y a "descubrir la belleza y la verdad de la fe en Cristo", detalla la web oficial Vaticana.
Debido a su lugar de residencia, no tuvo otra opción que enrolarse en los servicios auxiliares antiaéreos durante los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial.
De 1946 a 1951 estudió filosofía y teología en la Escuela superior de filosofía y teología de Freising y en la universidad de Munich, mientras que el 29 de junio de ese mismo año recibió la ordenación sacerdotal.
Después de varios años como profesor de Teología, el 25 de marzo de 1977 el Papa Pablo VI lo nombró arzobispo de Munich y Freising. El 28 de mayo sucesivo recibió la consagración episcopal. Fue el primer sacerdote diocesano, después de 80 años, que asumió el gobierno pastoral de la gran archidiócesis bávara.
El Santo Padre, el 6 de noviembre de 1998, aprobó la elección del cardenal Ratzinger como vicedecano del Colegio cardenalicio, realizada por los cardenales del orden de los obispos. Y el 30 de noviembre de 2002, aprobó su elección como decano; con dicho cargo le fue asignada, además, la sede suburbicaria de Ostia. Tal era su compromiso con la fe que era conocido como "el rottweiler de Dios".
Su cercanía con Juan Pablo II hizo fue fuera "el preferido" para sucederlo en el año 2005. El cónclave fue rápido y, a sus 78, fue elegido para liderar la fe de más de 1 millón de católicos.
Vinculado fuertemente a la ciencia, entre sus numerosas publicaciones ocupa un lugar destacado el libro: "Introducción al Cristianismo", recopilación de lecciones universitarias publicadas en 1968 sobre la profesión de fe apostólica; "Dogma y revelación" (1973), antología de ensayos, predicaciones y reflexiones, dedicadas a la pastoral.
Benedicto XVI intentó enfrentar los casos de abuso y pederastia dentro de la Iglesia. Por primera vez, desde la Iglesia se pedía disculpas a las víctimas y él, como Sumo Pontífice se comprometía a pedir renuncias e introducir reglas para expulsar a los infractores.
Pero, s bien logró alejar a 400 sacerdotes, algunos fueron reubicados en otras parroquias. Esta acción no fue bien vista por los creyentes, que lo tomaron como un encubrimiento.
Este escándalo y otros relacionados a las finanzas, excesos y hasta un supuesto "lobby gay" fueron los que detonaron su papado.
Ocho años después de haber sido nombrado en el Vaticano, Benedicto XVI declaró: "Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino".