En la mañana de este martes, Nicolás Sarkozy, expresidente de Francia, salió de su residencia parisina para dirigirse a la prisión de La Santé, donde comenzó a cumplir una condena de cinco años de cárcel por asociación ilícita en el financiamiento de su campaña presidencial de 2007.
A su lado, en silencio y tomada de su mano, lo acompañaba su esposa, Carla Bruni. La fotografía de ambos, caminando entre el ruido de los flashes, el murmullo de los periodistas y algunos gritos lejanos de manifestantes contrarios a "Sarko", condensó décadas de exposición pública, poder y glamour.
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Para gran parte de la opinión pública francesa, ese momento fue una nueva escena en la vida de una mujer que ha atravesado varias y potentes transformaciones. Carla Bruni es y ha sido modelo internacional, cantautora, primera dama y figura mediática. A lo largo de casi cuatro décadas construyó una identidad que combina el mundo del arte, la moda y la política. Y, en todas y cada una de esas facetas, desempeñó siempre un rol estelar
Carla Gilberta Bruni Tedeschi nació el 23 de diciembre de 1967 en Turín, Italia, en el seno de una familia vinculada con la cultura y la industria. Su madre, Marisa Borini, era pianista y actriz, y su padre legal, Alberto Bruni Tedeschi, fue empresario del sector metalúrgico y compositor de ópera en sus ratos libres.
Cuando tenía siete años, su familia se mudó a Francia. La decisión estuvo marcada por el clima político italiano de la década de 1970, atravesado por el accionar de las Brigadas Rojas y los secuestros a empresarios. Los Bruni Tedeschi eligieron establecerse en las afueras de París, donde Carla inició una nueva vida en otro idioma y otro país.
Aunque comenzó a estudiar arquitectura en la Universidad de París, abandonó la carrera para presentarse en una agencia de modelos. Tenía 19 años y una presencia física que respondía con naturalidad a los cánones de la moda de fines de los ochenta: delgada, elegante, con facciones finas y una muy particular serenidad.
Carla Bruni con Versace
Carla Bruni, a la derecha, junto a Gianni Versace y Linda Evangelista, en los 90.
En pocos meses su nombre comenzó a sonar fuerte en los circuitos internacionales. Desfiló para marcas como Versace, Chanel, Dior, Yves Saint Laurent y Givenchy, y protagonizó campañas fotográficas para las principales revistas de moda. En la década de 1990 fue una de las modelos mejor pagas del mundo, con ingresos anuales estimados en varios millones de dólares.
Para sorpresa de todos, a finales de los noventa comenzó a escribir canciones y a publicarlas. Uno de sus primeros trabajos como compositora fue la letra de Si j’étais elle, interpretada por Julien Clerc en el año 2000. La buena recepción de ese tema la impulsó a animarse a un proyecto propio. En 2002 grabó su primer disco, Quelqu’un m’a dit. El álbum se lanzó en 2003 y fue un éxito inmediato. Con una instrumentación mínima, voz susurrada y letras introspectivas, el disco se colocó en los primeros puestos de ventas durante varios meses y la consolidó como nueva figura de la chanson francesa.
Embed - Carla Bruni - Quelqu'un m'a dit (Official Music Video)
Antes de su matrimonio con Sarkozy, "La Bruni" mantuvo relaciones sentimentales con músicos como Eric Clapton y Mick Jagger y con el filósofo Raphaël Enthoven, padre de su primer hijo, Aurélien, nacido en 2001. En esos años, Sarkozy era ministro del Interior y uno de los políticos más visibles de Francia. Sus caminos se cruzaron en 2007, en una cena organizada por amigos en común. La relación se formalizó rápidamente y en febrero de 2008 se casaron en una ceremonia privada en el Palacio del Elíseo.
Sarkozy fue presidente de Francia entre 2007 y 2012. Bruni ejerció esos años como primera dama y lo acompañó en giras oficiales y visitas de Estado. Aunque las exigencias del cargo limitaron su actividad artística, siguió componiendo y grabó parte de su tercer disco durante su estadía en el Elíseo. En octubre de 2011 nació su segunda hija, Giulia, el primer bebé nacido de una primera dama francesa en ejercicio.
Tras la derrota electoral de Sarkozy en 2012, retomó la música a pleno. En 2013 publicó Little French Songs y, en 2017, lanzó French Touch, un álbum de versiones de clásicos anglosajones. En entrevistas mantuvo siempre un tono medido casi hasta la exageración, evitando pronunciamientos políticos y centrándose en su trabajo artístico.
Si bien Sarkozy tuvo que lidiar con varias acusaciones desde sus salida de la presidencia, las cosas se complicaron realmente con la causa del financiamiento libio de su campaña de 2007. La justicia francesa determinó que existió una red de aportes ilegales provenientes del régimen de Muamar Gadafi. El proceso se extendió durante años y ahora culminó con una condena a cinco años de prisión, dos de ellos firmes. Sarkozy presentó un nuevo recurso, pero debió comenzar el cumplimiento efectivo de la pena mientras continúa el trámite de apelación.
Ese fue el contexto de la fotografía que recorrió el mundo: el expresidente saliendo de su casa rumbo a la cárcel, acompañado por Carla Bruni. Ella apareció con un abrigo gris, el cabello suelto y lentes oscuros. Caminaba en silencio. La escena fue breve y sin ninguna estridencia, pero suficiente para ser la imagen del día para los principales medios franceses y de buena parte del mundo.