Por el huracán "Melissa", Jamaica tendrá una histórica escasez de cannabis durante los próximos meses
Días atrás, la isla del Caribe sufrió uno de los peores ciclones de su historia: murieron 32 personas y hubo destrozos materiales incalculables. Pero la población estará triste por una larga temporada ya que el temporal destruyó todos sus campos de marihuana.
Aunque a Jamaica se lo asocia mundialmente al cannabis por la cultura rastafari, la planta es ilegal. La marihuana fue prohibida en 1913 mediante la Ganja Law, una ley que tuvo el apoyo de la elite blanca gobernante de la isla y el Consejo de Iglesias Evangélicas.
Jamaica es reconocida en todo el mundo por sus playas paradisíacas, el reggae y la religión rastafari. Todos ellos han podido sobrevivir la semana anterior al paso del huracán Melissa, que causó un total de 32 muertos y una incalculable serie de destrozos materiales. Pero lo que no pudo resistir al ciclón fue otra marca distintiva de la isla del Caribe: el cannabis. Según ha podido averiguar C5N, especialistas de la industria local prevén que durante los próximos meses habrá escasez de marihuana histórica debido a que el fuerte temporal arrasó todos los campos en los que se cultivaba la planta.
"Todas las instalaciones de cultivo quedaron devastadas, ya sea por las inundaciones o daños en la infraestructura. Vallas de alambre, techos, invernaderos y hasta contenedores de transporte salieron volando", cuenta Triston Thompson, fundador y Director de Exploración de Oportunidades de la empresa Tacaya, una compañía que se dedica a gestionar licencias productivas para cultivar, vender y exportar cannabis en Jamaica.
Tacaya es una de las primeras empresas de Jamaica dedicadas a la industria del cannabis y Thompson una de las personas que más sabe sobre el mercado internacional de la planta, ya que se formó y trabajó en Estados Unidos. Por eso, él está seguro de que "vamos a presenciar escasez en el sector regulado en el mediano y largo plazo. A corto plazo, la mayoría de las tiendas minoristas cuentan con excedentes para durar algunos meses".
Sin embargo, el mercado de cannabis más importante de Jamaica es aquel que no está regulado y abastece a los consumidores locales. "En lo informal, habrá escasez a corto y mediano plazo. No se puede predecir cuando se normalizará la situación porque la mayoría de los agricultores lo perdieron todo, desde sus casas, hasta sus mascotas. Los campos que no se cosecharon, quedaron totalmente arrasados; fue como si Melissa hubiera llegado con una cortadora de césped", contó Thompson.
Aunque a Jamaica se lo asocia mundialmente al cannabis por la cultura rastafari, la planta es ilegal. La marihuana fue prohibida en 1913 mediante la Ganja Law, una ley que tuvo el apoyo de la elite blanca gobernante de la isla y el Consejo de Iglesias Evangélicas. Pero casi un siglo después, en 2015, la legislatura local avanzó en un proceso de despenalización de ciertas conductas vinculadas al cannabis, ya que se trata de una práctica habitual y aceptada en la población.
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"Todas las instalaciones de cultivo quedaron devastadas, ya sea por las inundaciones o daños en la infraestructura. Vallas de alambre, techos, invernaderos y hasta contenedores de transporte salieron volando", cuenta Triston Thompson, fundador y Director de Exploración de Oportunidades de la empresa Tacaya, una compañía que se dedica a gestionar licencias productivas para cultivar, vender y exportar cannabis en Jamaica.
Hace una década, en esta isla del cannabis se estableció que la tenencia de hasta 56 gramos es un delito menor que no genera antecedentes penales y se habilitó el autocultivo de hasta cinco plantas. Mientras que los adeptos de la fe Rastafari pueden usar cannabis en ceremonias religiosas, los turistas extranjeros con receta médica pueden comprar cannabis en los dispensarios. De hecho, a mediana y gran escala solo se permite la producción para fines terapéuticos o para investigación científica. El organismo de regulación estatal que creó la normativa jamaquina es la Autoridad de Licencias de Cannabis y ya se emitieron más de 90 licencias productivas.
“El asunto es que hay licencias para todo. Para producir, para transportar y para desarrollar conocimiento, entre otras. Así que hay empresas con cinco o más de esas licencias, lo que significa que el mercado regulado está en manos de unos pocos”, denuncia Thompson, ya que él cree que es un trato injusto debido a la gran cantidad de agricultores cannábicos y que gran parte de la población del país se encuentra bajo la pobreza. Por eso, él fundó la compañía Tacaya para agrupar a pequeños cultivadores y que, entre todos, puedan iniciar los trámites para los permisos legales que tienen una base de costos de U$S 15 mil.
A pesar de que podría ser un sector pujante para la economía de la isla, Thompson asegura que la industria del cannabis no recibe ningún tipo de contención económica por parte del Estado, ni siquiera en casos catastróficos como el paso de un huracán devastador. "La población no espera ninguna ayuda. Con la corrupción tan extendida, la mayoría de las personas que han perdido sus hogares y negocios no esperan nada del gobierno. Lo más importante es que se restablezca la normalidad en infraestructuras básicas como la electricidad, el agua y las comunicaciones", dijo sobre una situación que aún no se ha normalizado, a más de diez días de la llegada de Melissa.
"Tengo experiencia lidiando con huracanes gracias a mi tiempo en Estados Unidos. Por lo tanto, pude realizar los preparativos necesarios y afrontar el huracán sin temor", cuenta Thompson. Luego, agrega que "Contrario a la opinión generalizada, la población actual de Jamaica no está acostumbrada a huracanes de esta magnitud. El último huracán de esta envergadura fue en 1988, aproximadamente: el huracán Gilbert. Las personas que conocen lo aterrador que puede ser un huracán de categoría 5 son mayores, por lo que gran parte de la población no lo sabía".
Para su fortuna, Thompson ni sus familiares resultaron heridos por el huracán Melissa. Las únicas dañadas fueron sus plantas de cannabis, al igual que sucedió en toda la isla de Jamaica. Por esta situación, en las próximas semanas la tierra de Bob Marley & The Wailers no tendrá más flores.