El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz 2026 a la jurista sudafricana Navanethem "Navi" Pillay provocó la reacción por parte del Gobierno de Israel. "Un premio por mentiras y odio", fue la respuesta.
El Ministerio de Asuntos israelí emitió un duro comunicado tras la distinción a la jurista sudafricana, y la acusó de liderar una "demonización implacable contra su país.
El otorgamiento del Premio Nobel de la Paz 2026 a la jurista sudafricana Navanethem "Navi" Pillay provocó la reacción por parte del Gobierno de Israel. "Un premio por mentiras y odio", fue la respuesta.
La ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, de 85 años, fue acusada por Tel Aviv como la principal responsable de promover acusaciones sobre un presunto genocidio en la Franja de Gaza a través de la Comisión de Investigación de la ONU.
A través de un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores Israelí, cuestionó la decisión del Comité Noruego: "Si existiera un premio por mentiras, odio y libelos de sangre, Navi Pillay no sería solo una contendiente. Sería una de las principales favoritas", según dice el texto. Además, calificó la decisión como "una grotesca instrumentalización para legitimar el odio y los prejuicios anti-israelíes".
El gobierno de Benjamín Netanyahu acusó a la magistrada de ejercer un "papel clave en la demonización implacable y políticamente motivada de Israel". En el cierre del documento, la cancillería israelí aseguró que "ahora que la comisión del Nobel ha premiado la mentira más grande del siglo XXI, Joseph Goebbels seguramente está aplaudiendo desde el infierno".
La ganadora del Premio Nobel de la Paz 2026, Navi" Pillay, habló tras la entrega de la distinción, en la ciudad de Núremberg -el histórico escenario de los juicios contra los jerarcas nazis tras la Segunda Guerra Mundial- y le dedicó el reconocimiento a "todos los supervivientes de crímenes internacionales".
Durante su discurso advirtió sobre el "ataque a las instituciones" y la "imposición de las políticas de poder sobre los marcos legales". También advirtió: “vivimos en una época donde el derecho internacional y los derechos humanos son blanco de ataques políticos”.
“Esta degradación es particularmente visible en los ataques contra la Corte Penal Internacional”, en alusión a los recurrentes agravios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Pillay lideró hasta fines del año pasado la comisión independiente que concluyó que las acciones del ejército israelí en Gaza constituían violaciones sistemáticas a la Convención contra el Genocidio de 1948, por lo que su premiación sumó a la tensión política global.