El Ejército de Israel anunció en la madrugada de este miércoles el inicio de una nueva ofensiva de gran escala contra objetivos estratégicos en Irán. Según detallaron las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), la operación incluye una “amplia ola de ataques” sobre bases de lanzamiento de misiles, sistemas de defensa aérea y centros de infraestructura vinculados al régimen iraní.
El despliegue se activó luego de que las autoridades israelíes detectaran disparos de misiles desde territorio iraní. Los sistemas defensivos fueron puestos en funcionamiento para interceptarlos, mientras la aviación avanzaba sobre blancos previamente identificados. Entre los puntos alcanzados se mencionaron posiciones en Teherán y también un suburbio de Beirut considerado bastión de Hezbollah, además de un hotel en las afueras de la capital libanesa.
En un comunicado oficial, las FDI informaron que atacaron centros de mando del Basij y dependencias de la seguridad interna iraní en la capital persa. Paralelamente, el Comando del Frente Interior envió alertas a la población en las zonas bajo riesgo y ordenó permanecer en áreas protegidas hasta nuevo aviso.
Desde Washington, el embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, sostuvo que los bombardeos coordinados con Estados Unidos en el marco de la operación “Furia Épica” lograron interrumpir el programa de misiles con capacidad nuclear de Irán. Según afirmó, fueron destruidos centros de comando, radares y lanzadores, lo que habría impedido que Teherán avanzara en la combinación de uranio enriquecido con sistemas de lanzamiento, un paso clave hacia la fabricación de armas nucleares.
Leiter aseguró que el desmantelamiento de cuatro centros de mando en Teherán generó una ruptura en la cadena de órdenes del régimen. En ese contexto, atribuyó el lanzamiento simultáneo de misiles balísticos hacia distintos países de la región al “caos” interno que atraviesan las fuerzas iraníes.
En el plano militar, el portavoz israelí, teniente coronel Nadav Shoshani, precisó que desde el inicio de la ofensiva se realizaron 1.600 incursiones aéreas y se arrojaron 4.000 bombas. De acuerdo con su balance, fueron destruidas 300 plataformas de lanzamiento y se ejecutaron cientos de ataques tanto en Irán como en Líbano.
Entre los objetivos mencionados figura el edificio de la Asamblea de Expertos en la ciudad de Qom, organismo encargado de designar al sucesor del líder supremo, Alí Jamenei. Según indicó Shoshani, los 88 clérigos que integran ese cuerpo no se encontraban reunidos al momento del bombardeo.
En paralelo, el conflicto se amplió en el frente norte. Por primera vez en meses, Hizbulá lanzó cohetes hacia el centro de Israel y no solo contra el norte del país. El propio portavoz militar confirmó que las sirenas antiaéreas volvieron a sonar en esa zona, en un nuevo capítulo de una escalada que amenaza con extenderse en toda la región.