Irán advirtió que la tregua "no significa el fin de la guerra" y presentó un plan de 10 puntos

El gobierno de Teherán presentó un plan de paz de diez puntos tras la mediación diplomática de Pakistán y China. La medida suspende temporalmente las hostilidades y detiene los ataques previstos por la Casa Blanca contra infraestructura civil.

El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán aceptó este miércoles un alto el fuego de dos semanas. La resolución incluye la apertura del estrecho de Ormuz bajo supervisión militar durante este lapso. Esta decisión surge tras el compromiso de Donald Trump de suspender sus amenazas de ataque contra objetivos civiles iraníes si se rehabilitaba el tránsito en dicha vía fluvial.

El acuerdo responde a intensas gestiones diplomáticas de Pakistán y a la intervención directa de China. Pekín instó a Teherán a mostrar flexibilidad ante el riesgo de un colapso económico total por los daños en su infraestructura crítica. El nuevo líder supremo, el ayatollah Mojtaba Khamenei, dio el aval definitivo para la implementación de esta medida temporal.

El órgano de seguridad iraní aclaró que esta pausa no significa la conclusión definitiva de las hostilidades iniciadas el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel. El comunicado oficial fue tajante sobre su postura defensiva: "Se subraya que esto no significa el fin de la guerra". Además, la cúpula militar advirtió: "Seguimos preparados para la acción, y si el enemigo comete el más mínimo error, responderemos con toda nuestra fuerza".

Las delegaciones de ambos países iniciarán una ronda de diálogos este viernes en Islamabad para discutir los términos del cese al fuego. Irán ya remitió una propuesta de paz de diez puntos a través de canales pakistaníes. Este documento busca establecer las bases para una salida permanente al conflicto bélico regional.

Teherán exige la salida de tropas extranjeras y compensaciones económicas

El plan de diez puntos contempla exigencias estructurales para Washington. La propuesta demanda la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de todas las bases en la región y el cese de las acciones militares contra grupos aliados a Irán. Asimismo, el texto solicita el levantamiento de todas las sanciones y el pago de una indemnización íntegra por los daños ocasionados.

Respecto al flujo marítimo, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, garantizó la seguridad para los buques de carga. El funcionario explicó que "durante un período de dos semanas, será posible el paso seguro por el estrecho de Ormuz mediante la coordinación con las Fuerzas Armadas de Irán y teniendo debidamente en cuenta las limitaciones técnicas". Teherán no precisó si mantendrá la política de embargos contra navíos específicos.

La ambigüedad sobre el término "fuerzas de combate" genera dudas entre los Estados árabes del Golfo. El documento iraní no define si esta exigencia implica el desmantelamiento total de la red de bases instalada desde 1991. Una reducción de la presencia militar estadounidense podría alterar el equilibrio de seguridad regional y provocar el malestar de las monarquías vecinas afectadas por las semanas de guerra.

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