La tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel volvió a escalar este miércoles, luego de que la Guardia Revolucionaria iraní advirtiera que una eventual reanudación de las hostilidades podría expandir el conflicto “más allá de la región”.
"Somos hombres de guerra y verán nuestro poder en el campo de batalla, no en comunicados vacíos ni en páginas virtuales”, advirtieron desde la Guardia Revolucionaria.
La tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel volvió a escalar este miércoles, luego de que la Guardia Revolucionaria iraní advirtiera que una eventual reanudación de las hostilidades podría expandir el conflicto “más allá de la región”.
El mensaje llegó como respuesta directa a las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien amenazó con volver a atacar a la República Islámica si fracasan las negociaciones en curso.
A través de un comunicado difundido este 20 de mayo de 2026, la fuerza militar de élite iraní sostuvo que tanto Washington como Tel Aviv “no han aprendido de las derrotas estratégicas sufridas frente a Irán” y aseguró que el país aún no desplegó toda su capacidad militar pese a los ataques recibidos.
“Somos hombres de guerra y verán nuestro poder en el campo de batalla, no en comunicados vacíos ni en páginas virtuales”, afirmó la Guardia Revolucionaria, en una nueva señal de endurecimiento del discurso iraní.
Las advertencias se producen en medio de un clima de máxima tensión en Medio Oriente, tras semanas de amenazas cruzadas entre Irán, Estados Unidos e Israel que alimentan el temor a una nueva escalada militar en la región.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, advirtió este miércoles que un eventual regreso al conflicto traería “más sorpresas” para las Fuerzas Armadas estadounidenses.
Del lado estadounidense, Trump reveló el martes que había considerado lanzar un nuevo ataque contra Irán, aunque finalmente decidió postergarlo luego de pedidos realizados por aliados árabes del Golfo, entre ellos Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, que reclamaron dar margen a las negociaciones diplomáticas.
En el marco de las conversaciones, Estados Unidos presentó una propuesta que incluye fuertes condiciones para Teherán: la entrega de 440 kilos de uranio enriquecido al 60 %, la reducción del programa nuclear a una sola instalación operativa y el desbloqueo de menos del 25 % de los activos iraníes congelados en el exterior. Además, Washington rechazó la posibilidad de otorgar compensaciones económicas por los daños derivados del conflicto.
Irán, en cambio, insiste en un acuerdo más amplio que contemple el fin de las hostilidades en todos los frentes, el levantamiento total de las sanciones internacionales, la liberación de todos sus activos retenidos y compensaciones de guerra.
Teherán también reclama el reconocimiento de su soberanía sobre el estratégico estrecho de Ormuz y pretende postergar cualquier discusión sobre su programa nuclear para una etapa posterior a un eventual acuerdo de paz.