El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a presionar al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y remarcó que "hará lo que yo quiera que haga" en alusión a la guerra conjunta con Irán. Además, lo definió como "un tipo estupendo" y se refirió a las negociaciones de paz para ponerle fin al conflicto en Medio Oriente.
En diálogo con un grupo de periodistas, Trump expuso que el último martes se comunicó con Netanyahu y dialogaron sobre la guerra con Irán. "Está bien, hará lo que yo quiera que haga. Es un hombre muy bueno. Hará lo que yo le pida. Y es un tipo estupendo", expresó.
En tal sentido, sostuvo que no tiene apuro para finalizar el conflicto con el país persa. "Ya saben, todo el mundo dice: 'Las elecciones de mitad de mandato, tengo prisa'. Yo no tengo prisa. Simplemente, idealmente me gustaría que muriera poca gente en lugar de mucha. Podríamos hacerlo de cualquier manera, pero me gustaría que muriera poca gente", remarcó.
Benjamín Netanyahu Donald Trump 8-7-25
Donald Trump y Benjamin Netanyahu.
Los dichos del republicano se produjeron tras la suba de la tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel, luego de que la Guardia Revolucionaria iraní advirtiera que una eventual reanudación de las hostilidades podría expandir el conflicto "más allá de la región".
A través de un comunicado difundido este miércoles, la fuerza militar de élite iraní sostuvo que tanto Washington como Tel Aviv "no han aprendido de las derrotas estratégicas sufridas frente a Irán" y aseguró que el país aún no desplegó toda su capacidad militar pese a los ataques recibidos.
"Somos hombres de guerra y verán nuestro poder en el campo de batalla, no en comunicados vacíos ni en páginas virtuales", afirmó la Guardia Revolucionaria, en una nueva señal de endurecimiento del discurso iraní.
Las exigencias de Estados Unidos y la respuesta de Irán
En el marco de las conversaciones, Estados Unidos presentó una propuesta que incluye fuertes condiciones para Teherán: la entrega de 440 kilos de uranio enriquecido al 60%, la reducción del programa nuclear a una sola instalación operativa y el desbloqueo de menos del 25% de los activos iraníes congelados en el exterior. Además, Washington rechazó la posibilidad de otorgar compensaciones económicas por los daños derivados del conflicto.
Irán, en cambio, insiste en un acuerdo más amplio que contemple el fin de las hostilidades en todos los frentes, el levantamiento total de las sanciones internacionales, la liberación de todos sus activos retenidos y compensaciones de guerra.
Teherán también reclama el reconocimiento de su soberanía sobre el estratégico estrecho de Ormuz y pretende postergar cualquier discusión sobre su programa nuclear para una etapa posterior a un eventual acuerdo de paz.