El brutal crimen de Calabria dejó expuesto un escenario de esclavitud y violencia en Italia cuando cuatro jornaleros extranjeros fueron calcinados vivos como represalia a sus reclamos por mejoras en las condiciones de trabajo. Por el hecho, la policía detuvo a dos ciudadanos pakistaníes.
Se trata de uno de los crímenes más espeluznantes de la última década en Italia y está directamente relacionado con la inmigración y el trabajo esclavo en los campos italianos, aunque todavía los investigadores se encuentran trabajando sobre las posibles causas. De acuerdo a las fuentes policiales, cuatro trabajadores rurales (tres afganos y un pakistaní) fueron quemados vivos dentro de un auto en Amendolara, en la región de Calabria.
El crimen atroz fue cometido a plena luz del día en una estación de servicio y quedó registrado en las cámaras de seguridad del lugar que lograron captar a siete hombres dentro de una camioneta. Dos de ellas salieron y arrojaron un líquido inflamable por el baúl, mientras que la otra sujetaba las puertas con fuerza. A partir de ese momento, se desató el fuego y escaparon y solo uno de los jornaleros logró huir mientras que los otros cuatro murieron.
Un vez en el lugar, los bomberos hallaron los cuatro cuerpos carbonizados que fueron identificados como Waseem Khan, de 29 años, ciudadano pakistaní y los afganos Amin Fazal Khogjani (28), Ullah Ismat Qiemi (19) y Safi Iayjad (27). A su vez, la policía local logró identificar a los sospechosos, Safeer Ahmed y Ali Raza, ambos de 31 años, gracias a las imágenes de las cámaras de seguridad del lugar.
crimen en Calabria - Italia
Si bien aún la investigación sobre el crimen aún no confirma el móvil, una de las hipótesis apunta a un conflicto laboral y posibles condiciones de explotación. El único sobreviviente, Mohammad Taj Alamyar, declaró que los jornaleros reclamaban un contrato y que no recibían pago desde abril. "Nos habíamos rebelado, queríamos un contrato”, expresó.
La fiscalía investiga el caporalato (trabajo esclavo en el campo) como una de las líneas, aunque no la única, también barajan la posibilidad de un posible ajuste de cuentas. Las víctimas tenían residencia legal en Italia, sin antecedentes penales, y llevaban años viviendo en el país. Por su parte, el jefe policial de Cosenza, Antonio Borelli, declaró a los medios: "En 34 años de servicio, nunca vi algo así".
El caso tuvo inmediata repercusión en la comunidad tanto que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, repudió el crimen en Calabria y destacó las detenciones como un paso clave para esclarecer responsabilidades. Mientras la policía avanza en la investigación, los ciudadanos pakistaníes detenidos se negaron a declarar ante el juez.
Qué es el "caporalato" y por qué predomina en Italia
El crimen atroz de los cuatro jornaleros rurales puso la lupa sobre los inmigrantes y sus condiciones de contratación, reabriendo la polémica sobre las redes ilegales que operan en el sector agrícola y la vulnerabilidad de los trabajadores.
Se calcula que en Italia hay unas 230 mil víctimas de explotación en los campos bajo la modalidad de "caporalato", un sistema de intermediación y explotación laboral de trabajadores agrícolas que continúa vigente en algunas zonas de Italia. Si bien en 2016 se aprobó una ley para combatir este fenómeno, su aplicación es limitada.
Según los reportes oficiales, miles de temporeros migrantes trabajan sin contrato, donde intermediarios controlan el acceso al empleo, retienen parte del salario y recurren incluso a la violencia. Según el informe Agromafias y caporalato de la CGIL son explotados cada año con jornadas de hasta 14 horas por apenas 20 euros, viviendo en condiciones precarias y endeudadas con los capataces.
De acuerdo a las declaraciones del único sobreviviente del crimen a un medio público italiano, los trabajadores rurales exigieron mejores condiciones de contrato y recibieron como respuesta la muerte: “No nos daban dinero. Comida sí, una casa sí, pero nada de dinero”, expresó.
Asimismo, denunció la existencia de una “mafia paquistaní” que obliga a extranjeros a trabajar en campos agrícolas de Italia bajo condiciones de esclavitud. Según su relato y el de otro trabajador, eran amenazados con armas para cumplir tareas en fincas de Calabria, sin recibir salario y además se les exigía pagar cinco euros diarios por el transporte.
La Fiscalía investiga enfrentamientos entre grupos de migrantes en la zona de la Sibaritide, donde miles de extranjeros participan en la cosecha de productos como aceitunas, cítricos, melocotones y arroz.
El caso generó tal repercusión en Italia que la Iglesia pidió acabar con el “silencio cómplice” que normaliza la explotación de trabajadores migrantes. Por su parte, los sindicatos calificaron el crimen de “horror indescriptible” y la CGIL instó a los políticos a adoptar medidas más firmes contra los abusos cotidianos en el campo italiano.