La empresa Kitty Hawk, cofundada por el creador de Google Larry Page y cuyo objetivo era crear taxis voladores accesibles para el público, informó su cierre definitivo. La idea de “conquistar” los cielos se vio interrumpida por la falta de financiamiento, los elevados costos y la poca rentabilidad ante semejante desafío.
Aunque existen algunas empresas creadas por millonarios conocidos que están triunfando en el campo de los vuelos orbitales y espaciales como Space X de Elon Musk o Blue Origin de Jeff Bezos, no todas consiguen que sus ideas se puedan llevar a cabo de una manera eficaz y por sobre todo rentable.
Este es el caso de la compañía Kitty Hawk cofundada por el creador de Google Larry y Sebastian Thrun. Quienes idearon el concepto de “taxis voladores” en un principio, pero que se fue desfigurando para conseguir un vehículo más beneficioso para los financiadores del proyecto.
De esta manera surgió la idea de un avión autónomo, más parecido a un dron, que lleve de a 1 o varios pasajeros a su destino. Utilizando tecnología parecida a la de las aplicaciones de viajes en auto, el fin era poder, según aclaran en la página, “despegar y aterrizar en más lugares, más cerca del cliente, además de que el aerotaxi estará comandado por un operador terrestre que supervisará varios traslados a la vez”.
A partir de este avance, la empresa se convertiría en la primera en abrir la puerta a la aviación pública general. Pero debido a los cambios de rumbo, Larry Page decidió desvincularse de Kitty Hawk y los problemas empezaron acumularse. Gastos de cantidades inauditas de dólares en proyectos cancelados, despidos de empleados y falta de tecnología necesaria, le pusieron el fin a un proyecto ambicioso.
Project Heaviside by Kitty Hawk