El líder del derechista Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijoó, fracasó en su primer intento para formar gobierno en España ya que no consiguió los apoyos necesarios en el Parlamento y deberá esperar hasta el viernes, cuando habrá una segunda votación donde tampoco se espera que lo logre.
Para ser investido en la sesión de este miércoles, Feijoó necesitaba una mayoría de 176 de los 350 miembros del Congreso de los Diputados. Sin embargo, obtuvo solo 172 votos a favor gracias a los diputados del PP, de la agrupación de extrema derecha Vox y de dos pequeños partidos. En tanto, tuvo 178 en contra.
En la votación del viernes le bastarían más respuestas por el sí que por el no, aunque tampoco se espera que logre después de estos resultados. Si el PP no consigue formar gobierno, podrá intentarlo entonces el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y actual presidente, Pedro Sánchez.
Consciente de una derrota segura, Feijóo pasó gran parte de su sesión de investidura atacando a Sánchez y a los independentistas catalanes, de quienes depende si quiere ser reelegido. Aseguró que el candidato socialista lidera un "modelo de chantajes y concesiones a aquellos que no creen en nuestro país".
En las últimas semanas, Feijóo se concentró en atacar las negociaciones entre su rival y las dos fuerzas catalanas con representación en Las Cortes: Junts por Catalunya (JxC), del exiliado Carles Puigdemont, líder de la tentativa de secesión de Cataluña, y Esquerra Republicana (ERC), del actual presidente catalán, Pere Aragonés.
"Este debate ha valido la pena porque nos hemos retratado todos, con las palabras y con los silencios", aseguró el candidato del PP, y agregó que se ha puesto de manifiesto que "existe una alternativa". "Yo saldré de este debate con mis principios y los de once millones de votantes, intactos", aseguró.
Si la votación del viernes fracasa, el rey Felipe VI deberá convocar a Sánchez y encargarle que intente formar Gobierno. Para eso el socialista deberá iniciar trabajosas negociaciones con los representantes de los partidos autonómicos, especialmente con las dos agrupaciones catalanas, para lograr su apoyo.
Si en el plazo de dos meses no se logra una nueva investidura, el rey disuelve el Congreso y llama a nuevas elecciones, que se prevé serían el 14 de enero.