El riesgo de desabastecimiento está más latente que nunca en España debido a un paro de transporte que ya lleva 10 días y puso en jaque a la industria alimentaria y el comercio minorista. En este contexto, la presión sobre el Gobierno para encontrar una solución es cada vez mayor.
España: el paro de transporte cumple 10 días y crece el riesgo de desabastecimiento
Esto aumenta la presión sobre el gobierno español, presidido por Pedro Sánchez, para encontrar una solución al conflicto.
El paro de transporte ya lleva 10 días en España.
Iniciada la semana pasada por un grupo de conductores y pequeños propietarios de camiones bajo el paraguas de la Plataforma para la Defensa del Transporte, los manifestantes han bloqueado varios puertos y algunas carreteras. Los principales reclamos están relacionados con los aumentos en el precio del combustible.
Tres grandes asociaciones de transportistas se sumaron a la huelga después que el Gobierno español propusiera el lunes un paquete de ayudas de 500 millones de euros (550,45 millones de dólares), que los protestantes desestimaron por considerarlo insuficiente para compensar el elevado precio del diésel.
Varias empresas han paralizado parcialmente la producción debido a la falta de materias primas y a la ausencia de conductores para repartir los productos. El principal fabricante de pasta y pan de España, Gallo, advirtió el miércoles que detendrá la producción si el conflicto no se resuelve en 48 horas.
Igualmente, los empresarios del sector minorista indicaron que el suministro de alimentos está garantizado e instaron a los consumidores a no entrar en pánico al comprar, pero presionaron a las autoridades para que encuentren una solución y reconocieron la escasez de algunos productos.
Ante la impaciencia de las asociaciones del sector y la oposición política, el gobierno español ha convocado una reunión con las asociaciones de transporte para el jueves. "Nos vamos a sentar y no vamos a salir de ahí sin un acuerdo", afirmó este miércoles el presidente Pedro Sánchez.
La ministra de Transportes, Raquel Sánchez, había dicho anteriormente que la mayoría de los conductores quieren trabajar y que lanzar piedras, palos, quemar remolques o pinchar neumáticos no está justificado. Altos cargos del Gobierno, por su parte, rechazaron inicialmente las protestas por considerarlas poco representativas y tacharon a los organizadores de estar vinculados a grupos de extrema derecha. La Plataforma dijo que no es partidista.
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